jueves, 17 de diciembre de 2015

Ayman

(Cuadro de Dora Alis Mera)

            Mi nombre significa afortunado, y lo fui. Tengo en la jaima un diario de viaje en francés donde mi madre hacía descripciones, escribía sentimientos, poesías y pequeños relatos, como este; también pintaba paisajes, personas y a mi padre (ojos color oasis, dientes sonrientes, barba rizada). A mí me dibujó muchas veces, en las últimas páginas, un bebé que parece un vellón con cara de dátil. Únicamente dispongo de una imagen de mi madre, un autorretrato en un manantial que refleja su rostro de agua y una palmera. Solo puedo soñarlos así, a lápices de colores, murieron cuando yo apenas contaba unos meses. Y sé cómo fallecieron porque ella lo dejó escrito. Se perdieron en el desierto del Teneré y se les terminó la gasolina. Al agotarse el agua mi padre se hizo un pequeño corte y nos dio de beber su propia sangre. Fue el primero en morir. Luego, mi madre hizo lo mismo. En su última noche, cuando vio el final próximo, describió el silencio de arena, el refulgir del firmamento, el horizonte nimbado y me pidió perdón. Sin embargo, el diario termina con una frase en árabe, por eso sé que murió sabiendo que yo viviría.


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Con este microrrelato participo en el concurso Esta noche te cuento  que con motivo del centenario del nacimiento de Frank Sinatra había que inspirarse en su canción «My way».

AQUÍ podéis leer el relato en la página de los organizadores.

martes, 3 de noviembre de 2015

e-pitafio


            Es el colmo, me he muerto y al entrar al cementerio me han dicho que si estoy dado de alta como finado que teclee el nombre y el RIP del nicho; si, por el contrario, era la primera vez debía registrarme, y que en el caso de haber perdido la contraseña respondiera al epitafio clave «¡Levántate, pájaro!» y me enviarían un recordatorio a mi correo póstumo. Me da rabia pues siempre he sido muy ordenado, aquí tengo la carpeta Windows con el certificado de defunción, acta de últimas voluntades, póliza del seguro de fallecimiento —por fin podré cobrarla— y los impresos para que mi mujer tramite la viudedad que tanto temía no llegar a disfrutar, pero la clave de acceso al camposanto no aparece. Soy miedoso en esto de darme de alta en las web de empresas desconocidas, temo que me entre un virus, también me amedrenta entrar en el cementerio y que me llene de troyanos y gusanos. En el servicio militar nos enseñaron aquello del «santo y seña» para las guardias, y que si no se respondía correctamente disparáramos a matar, pues eso deberían hacer aquí, si desconoces la contraseña: ¡que te disparen a resucitar!

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Con este microrrelato he participando en el concurso Esta noche te cuento  que con motivo del Día de los Difuntos tenía como lema los epitafios.
AQUÍ podéis leer el relato en la página de los organizadores.

viernes, 23 de octubre de 2015

El libro de la Primavera de Relatos Indignados 2013-2014



PARA DESCARGAR EL LIBRO PINCHA EN ESTE ENLACE: PMI 2013 2014


Ya se puede descargar el libro de la Primavera de Microrrelatos Indignados 2013 - 2014, organizada por Miguel Torija.
La descarga se realizará mediante la plataforma Bubok y cuesta 1,21 €, claro que puedes comprar varios y repartir entre tus amigos.
Todos los beneficios obtenidos con las descargas se entregarán a la ONG Agua pura.
En este enlace podéis encontrar el listado de participantes que aparecen en el libro.
Este libro nunca hubiese salido adelante sin el impulso, el esfuerzo y la constancia de Juan Fran Núñez Parreño, que ha reunido y maquetado todos los relatos, ilustraciones e imágenes que participaron en las Primaveras de Microrrelatos Indignados de 2013 y 2014.


En él aparecen mis microrrelatos:




miércoles, 21 de octubre de 2015

Tregua epistolar

(Otto Schubert-1915)

            Caminaba a la pata coja por la trinchera y, a falta de otra, repartía el correo con la mano izquierda. A cada saltito se oía una detonación. Para el enemigo era como estar en la caseta de los patos de la feria. Así perdió la oreja derecha, el ojo izquierdo y le desportillaron la nariz. La raya del pelo pasó a ser natural. No obstante era nuestro talismán, durante seis meses no habíamos sufrido ninguna baja, salvo los trozos de carne que perdía. Acabamos compinchándonos con el enemigo. Nunca se olió que las cartas que recibíamos nos las enviaban ellos.

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Este microrrelato ha resultado ganador semanal el 17/10/2015 en el programa Wonderland de Ràdio 4 de Radio Nacional de EspañaPincha AQUÍ si quieres oírme leyendo el micro en el audio del programa, los comentarios del jurado así como leer los micros finalistas.

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También resultó con el accésit trimestral el 19/12/2015. Pincha AQUÍ si quieres oírme (minuto 17'30") leyendo el micro y en una breve entrevista. Tambien puedes escuchar a la ganadora Luz Leire.

sábado, 10 de octubre de 2015

Varada

(Fotografía Rosa Delia Guerrero)

            Hace días que no me sacas a pescar. ¿Qué te ocurre, patrón? Aquí, junto a tu ventana, como mujer enamorada, te rondo, pero no respondes. ¿Qué va a ser de mí sin ti, pescador? ¿Has incumplido la promesa?

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Con este microrrelato he participado en el concurso Calendario Microcuentista 2016, que llevará esa fotografía para el mes de septiembre. Pinchad AQUÍ si queréis leer el ganador. 

martes, 22 de septiembre de 2015

Los montesdetoledo en la Revista Microfilias


Los Montes de Toledo se ven (y se leen) desde Sevilla.

En el Nº 3 de la Revista Microfilias, editado electrónicamente por Libros al Albur, se incluye tres microrrelatos míos.  Muchas gracias a Patricia Nasello, editora y coordinadora del proyecto.

Pincha AQUÍ para leer los micros: La guerra ideal, El pez de Pedrito e Isla Isabel.





sábado, 19 de septiembre de 2015

Bricolaje

(Imagen tomada de la red)


            Mamá se ha propuesto ser una auténtica profesional, hoy lo probará con la pistola. Lo pensó anoche mientras veíamos la televisión desde las sillas. Dijo que era la única manera de terminar con la presencia de mi padre. Mamá lo ha intentado con todo: con la espátula casi se corta las venas; con el cuchillo medio se salta un ojo; de tanto restregar con abrasivos tiene desollados los nudillos, las uñas manchadas de rojo y los ojos deslucidos de las emanaciones. Sí, creo que con una pistola decapadora podrá eliminar el olor que papá nos legó incrustado en el sillón.

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Este microrrelato ha resultado finalista semanal el 19/09/2015 en el programa Wonderland de Ràdio 4 de Radio Nacional de EspañaPincha AQUÍ si quieres leer en la página oficial el ganador y los otros dos finalistas.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Siamesas



            Nuestros cuerpos unidos por siempre, nada nos podrá separar, eres mía, puedo acariciarte los pechos, sentir tu espalda en los míos, tu gozo es el mío, tu tortura es la mía. Bendigo la ley que nos permitió vivir, maldigo la que nos condena por nuestro amor.


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Con este microrrelato participé en la propuesta del Viernes Creativo del día 31 de enero de 2014, basado en la fotografía que propone Fernando Vicente. Aún no estaba publicado en los Montes. AQUÍ podéis leer las aportaciones de los que participamos.

lunes, 17 de agosto de 2015

Las bicicletas son para el Genaro

(Pastor en su bicicleta por Teuku Jody Zulkarnaen)

            Genaro trabajaba en la tienda del duro y por eso se compró una bicicleta. Todo comenzó cuando le robaron las ovejas. Con dolor se tuvo que marchar a la ciudad, le dieron trabajo en un comercio que suministraba modestas prendas de vestir, vendía a plazos, un duro al mes. Su encomienda era visitar los pueblos de la comarca para llevar la mercancía que compraban por catálogo y cobrar el duro. Para ello necesitó la bicicleta, aunque él no sabía manejarla. Los primeros días no lograba mantenerse en equilibrio, resolvía ir andando y llevarla del manillar, pero se le echaba la noche. Con tesón y coscorrones terminó por dominar a la bestia, al poco tiempo alcanzaba el centenar de metros zigzagueando. Si para ascender las cuestas añoraba el burro, en los descensos empezó a disfrutar del placer de la velocidad. Una tarde, bajando una pendiente, no pudo frenar a tiempo, se salió de la calzada, la bicicleta se clavó en la cuneta y él voló por lo alto del terraplén, sobrepasó unas retamas y fue a caer encima de un rebaño de ovejas que sesteaban. El susto fue tan grande como la alegría por el reencuentro.

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Con este microrrelato estoy participando en el concurso Esta noche te cuento en el que en homenaje a la Vuelta Ciclista hay que introducir el elemento "Bicicleta" en el relato.
AQUÍ podéis leer el relato en la página de los organizadores.

viernes, 17 de julio de 2015

La morgue doméstica


            Todas las viviendas deberían tener una morgue. Igual que disponen de cuarto de baño en el que asearse, cocina donde transformar los productos en alimentos, comedor para reunirse y dormitorios en los cuales descansar, tendrían que tener habilitada una estancia en la que depositar todas las desavenencias profesionales, familiares y personales, todos aquellos monstruos que nos amargan la vida. Al regresar del trabajo entrar directo en ella y dejar allí las voces del jefe, los insultos a los empleados, el cabreo con los políticos, el aliento alcohólico, las infidelidades. Al salir de casa arrinconar los sofocos con las facturas y las calificaciones de los hijos, los desamores, las mentiras, las declaraciones de la renta. Un aposento que nos haría la vida más feliz. Se lo propuse a mi familia, en plan experimental coloqué una urna en el vestíbulo y al entrar o salir tirábamos los problemas, los disgustos, las discusiones. Por la noche, cuando bajaba la basura, también la vaciaba. Entre los restos aparecían la botella, el mal humor, los gritos, mis arañazos. Una noche fueron mi marido y mis hijos los encargados de esta labor, me sorprendió verme dentro de la urna y que no la retornaran a casa.

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Con este microrrelato he participado en el concurso Esta noche te cuento en el que en homenaje al centenario de La metamorfosis había que incluir cualquier tipo de monstruos.
AQUÍ podéis leer a los ganadores y finalistas.

miércoles, 8 de julio de 2015

Vómitos


            El primer grifo lo vomité cuando ella se fue con el bailarín de tangos; el segundo, al reunirme con el equipo de gobierno y decirle que todo iba bien; el tercero, después de salir al balcón y recibir la aclamación popular; los siguientes no lo recuerdo, supongo que con el alcohol y tras romper la cristalera, pero el último, el más grande, el que me arrancó el estómago, fue cuando me llamó y me pidió perdón.


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Con este microrrelato he participado en el concurso Calendario Microcuentista 2016, que llevará esa fotografía para el mes de mayo. Pinchad AQUÍ si queréis leer ganador y finalistas. 

miércoles, 17 de junio de 2015

La fragua

(La fragua- Francisco de Goya)

            Depositados entre la herrumbre del patio, la zarina Alexandrovna (campana rusa que mantiene que el sabor a pólvora de su sonido inspiró a Tchaikovski el final de la Obertura 1812) encela al siempre sonriente almirante Nelson (ancla del Victoria, buque insignia en Trafalgar) con sus amores con el emperador Napoleón (cañón que resultó herido en Waterloo y que ahora está desvencijado en el almacén de desguaces).
            —Tras la batalla trajeron a casa del maestro campanero los restos de los cañones muertos, entre ellos venía herido uno de mi edad, quebrado y triste, al que pusieron a mi lado en la fragua. Yo llevaba años aguardando un badajo para ser trasladada a una catedral rusa, pero los tiempos andaban revueltos. El maestro, a quien no se le habían pasado por alto mis coqueteos con mi héroe, un día se lo llevó y me lo trajo transformado en un hermoso badajo que introdujo en mi interior.
          —Olvídese de esa relación oxidada e iniciemos un romance pulido, déjeme ser su campanero y que le arranque talanes de placer, ¡huyamos en mi navío! —le poetiza Nelson con voz húmeda. Alexandrovna se pone un poco ocre.
            Luego, enmudecen al ver acercarse batas azules con sopletes.


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(Fotografía de Eva García)

Este microrrelato ha sido seleccionado (co-ganador) en el concurso Esta noche te cuento, en el que en homenaje al segundo centenario de la batalla de Waterloo había que incluir cualquier tipo de cañón.
AQUÍ podéis leer el resto de ganadores (seleccionados para el libro) y los finalistas (mencionados).


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 Como premio ha sido incluido en el libro «Cincuentos»
e ilustrado con una fotografía de Eva García

lunes, 15 de junio de 2015

Juego del escondite

(Foto de Valentín Vega)


            Fue un chaval sigiloso y atrevido, siempre salvaba a los compañeros en los juegos infantiles. Era al que se le ocurrían las mejores travesuras, como la de colocar el cubo de agua con polvo de tiza encima de la puerta a la espera de que entrara el maestro; el más audaz con las chicas, el único que consiguió un beso de Milagritos, la inaccesible hija del alcalde; solidario con los amigos, compartía el bocadillo de la merienda; generoso, te perdonaba los cromos y las canicas. Y fuerte, fuerte como un formón de arado, él solo sujetó la puerta de la cuadra mientras que nosotros huíamos por la gatera del pajar. Aguantó toda la tortura en el cuartelillo y aun sin uñas no nos delató. «Por mí y por todos mis compañeros», dicen que gritó antes de que sonara la descarga.

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martes, 26 de mayo de 2015

Fisura

(Fotografía realizada por Rafa Heredero para ilustrar el micro)

            Te entrega la carpeta de sentencias, lees la primera, miras el calvario que tienes sobre la Biblia. Después, firmas esa y todas las del día. Te llevan a casa. Al llegar, te desvistes con sonidos metálicos. Te pones el batín, besas a tu mujer, ríes, juegas con los hijos pequeños —los mayores están afuera—, colaboras en la preparación de la cena. Oyes gritos en el recibidor, tu primogénito —que es bueno y generoso como su madre— ha dado una patada en el ojo a su hermano —el que ha salido a ti, fuerte y bravo— por no dejarle la bicicleta. Más tarde, con tu mujer, acuerdas cuál será el castigo ejemplar. Satisfecho, duermes como si hibernaras, con la conciencia tranquila. Madrugas —siempre a las seis en punto suenan el reloj y las descargas—, te pones tu traje verde. Asistes a misa, comulgas —sin necesidad de confesar tus pecados contra el quinto— y pides a Dios que te ayude a ser justo. Llegas al trabajo devolviendo saludos. Al final del día, el secretario te entrega la carpeta, te acuerdas de tus hijos, miras el calvario, te fijas con detalle en el buen y mal ladrón. Hoy, por primera vez, dudas.

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Este microrrelato ha sido analizado en el Microscopio de Esta noche te cuento, donde se comentan textos sin conocer al autor. Pinchad AQUÍ si queréis ver el resultado. 

martes, 12 de mayo de 2015

El trato


            Moldeó en arcilla el vientre de una mujer —manantial de vida—, sobre él depositó un amuleto de ámbar —símbolo del sol y los espíritus como testigos— y otro de hierro —signo de firmeza en el compromiso—, como señal de que una de sus futuras hijas me sería entregada para un hijo mío y así asegurar la supervivencia de mi grupo. A cambio le entregué pieles de osos y comida para el camino.



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Con este microrrelato he participado en el concurso Calendario Microcuentista 2016, que llevará esa fotografía para el mes de abril. Pinchad AQUÍ si queréis leer ganador y finalistas. 

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Javier Merchante, de La Taberna del Callao, ha puesto voz al micro:


martes, 5 de mayo de 2015

Sueños emergentes en libro y fotografía

Con ocasión de la entrega de premios del concurso Esta noche te cuento en Santander el pasado 28 de febrero, además de la presentación del libro Las palabras contadas, se inauguró una exposición en el que alguno de los relatos incluidos en él sirvieron de inspiración al fotógrafo santanderino Jesús Sánchez, que aceptó el reto de intentar trasponer el espíritu de nuestras letras a una imagen.


Esta es la portada del libro en el que aparece mi microrrelato Sueños emergentes que podéis leer AQUÍ.

Jesús Sánchez ilustró el microrrelato con una fotografía de una de las esculturas de Los Raqueros situada en el puerto, que ahora cuelga en mi despacho.

La exposición se llamó 200 PALABRAS, UNA IMAGEN, y la colección completa está compuesta por 23 piezas que podéis ver en este ENLACE.


miércoles, 22 de abril de 2015

La Flor de la Galaxia


            En su perenne soledad, se arrepintió de haber confundido las lenguas. Por ello sembró el firmamento de galaxias y —cada nuevo milenio— coloca flores secas en las puertas del Cielo, para ahuyentar los malos espíritus que le aconsejaron.

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Con este microrrelato he participado en el concurso Calendario Microcuentista 2016, que llevará esa fotografía para el mes de marzo. Pinchad AQUÍ si queréis leer ganador y finalistas. 

domingo, 12 de abril de 2015

Benicia y Justino ganan el Wonderland semanal con «El deseo añejo»



El deseo añejo

            Justino se acerca a la higuera apoyado en el bastón y elige un higo maduro. Benicia lo observa desde la silla donde cose unas enaguas. Él abre el fruto con delicadeza y una sonrisa le estira las arrugas. Se vuelve hacia su mujer, que rápidamente baja la vista cansada a la costura. Benicia se pincha un dedo con la aguja, se lo lleva a la boca y alza la mirada. ¡Cómo me engatusaste, zalamero!, le dice. Luego alarga la mano para recibir la mitad del higo que Justino le ofrece abanicando la sonrisa. ¡Anda, pon los higos a secar, zamacuco!

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Este microrrelato ha resultado ganador semanal el 11/04/2015 en el programa Wonderland de Ràdio 4 de Radio Nacional de EspañaPincha AQUÍ si quieres leerlo en la página oficial.

Si quieres oírlo leído por mí y los comentarios recibidos por los profesores de
l´Escola d´Escriptura del´Ateneu Barcelonès, puedes hacerlo AQUÍ a partir del minuto 27'.

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También resultó finalista trimestral el 04/07/2015. AQUÍ la página oficial.

miércoles, 1 de abril de 2015

Gente de pena

(Buscando carbonilla, Vallecas)


            En invierno, todas las tardes el mismo dilema con las limosnas, si comprar un chusco de pan y algo de engaño o picón para el brasero.
            Por las mañanas subo a Madrid siguiendo las recuas de mulas con carros que llevan el pan desde Vallecas. Si tengo suerte —y no me lo quitan antes los mayores—, un bache o tropiezo deja caer una hogaza que se rompe en mil pedazos y guardo algunos en mis bolsillos. Otros días, si no he podido pegar ojo por el frío, llevo un capacho para intentar recoger la carbonilla que pierde el pequeño tren que sube a los cuarteles de Atocha.
            Al atardecer, en la puerta de la chabola, enciendo el brasero con trozos de madera y papel. Mientras se prende el carbón, hablo con los vecinos que se acercan a buscar mendrugos en cama de galgos. Luego, arrebujado con las faldas de la mesa camilla, me caliento el cuerpo y me entretengo con una radio.
            Sin embargo, días como hoy que tengo tanto frío y el hambre me causa dolor tan fiero, lamento no haber muerto en el vientre de mi madre, allí, tibio y alimentado.


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Este microrrelato que sido mencionado (finalista) en la propuesta del primer trimestre del concurso Esta noche te cuento, en el que en homenaje al quinto centenario del nacimiento de Santa Teresa había que incluir uno de sus versos (en negrita en el texto).

domingo, 22 de marzo de 2015

Picazones



             El palo de roble tallado que tenía Doña Mariana para rascarse la espalda terminaba en una pequeña mano cóncava. La artrosis le impedía hacerlo sin esa ayuda. Los picores comenzaron hace cinco años, justo la misma tarde en la que su hija abandonó el pueblo con una maleta de madera y una vergüenza.
         Cuando Don Sebastián se murió fue enterrado con su honor y Mercedes trajo a Pablito. Doña Mariana ya no siente picazón, sin embargo le gusta llamar al nieto para que le friccione la espalda, quiere sentir esa mano tierna acariciando la piel mientras sonríe a su hija. 

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Este relato ha quedado finalista semanal (21/03/2015) en el concurso Wonderland de RNE.


jueves, 12 de marzo de 2015

Cartas perdidas




            En Amalia, al sur de la Isla del Recuerdo, hay un lago de buzones formado por el fenómeno atmosférico conocido como Viento de la Guerra. En aquellos países azotados por este huracán, los buzones son arrancados de cuajo y transportados hasta esta isla donde se precipitan como lluvia de metal. En ocasiones se ven mujeres vestidas de blanco que caminan entre el agua de aluminio, dicen que vienen a buscar la carta que nunca les llegó.

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miércoles, 4 de marzo de 2015

Deliberación

Fotografía de Christian Pereira Rogel

            En el crepúsculo, después de asistir como oyente en la fábrica de togas, me gusta observar la ciudad desde este puente que me hace de balanza. La maternal calle que durante el día acoge en su seno a los desahuciados, niños abandonados y ancianos desvalidos, se llena con los arrieros de la noche que buscan a los consumidores de placeres entre relejes de neón. Es la hora del cortejo de las luciérnagas. El hombre inventó la luz artificial para recuperar el color de los sentidos. Es en estos momentos cuando dudo de que la nocturnidad sea o no un agravante.

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Con este microrrelato he participado en el concurso Calendario Microcuentista 2016, que llevará esa fotografía para el mes de febrero. Pinchad AQUÍ si queréis leer ganador y finalistas. 

jueves, 26 de febrero de 2015

La cadena en «La taberna del Callao»

(Ilustración de La Tía Gertrudis para el relato)

El relato «La cadena» que me publicó «Cuentos para el andén» en el Nº 9, ilustrado por La Tía Gertrudis, ahora en audio gracias a Javier Merchante y su equipo de actores de «La taberna del Callao».
Pincha en la imagen si lo puedes escuchar, y AQUÍ si quieres leerlo al mismo tiempo





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Por otro lado, «Un cuento al día» me ha publicado este mes dos microrrelatos:


miércoles, 4 de febrero de 2015

Avistar

Fotografía de Christian Pereira Rogel

             En la playa, un anciano vasco guía de la mano a su nieto. Le cuenta, otra vez, que fue el mejor avistador de ballenas, que determinaba la distancia escuchando su canto con una caracola y que veía su huella en la lejanía. Las palabras, como los granos de agua y las gotas de arena, modelan los sentimientos del niño. El nieto, con los ojos cerrados al mundo, pasa la lengua por los labios, granitos de sal; siente el calor del sol que arrebola su cara como a las nubes y le pregunta, por primera vez, a qué distancia podía ver.

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Con este microrrelato he participado en el concurso Calendario Microcuentista 2016, que llevará esa fotografía para el mes de enero. Pinchad AQUÍ si queréis leer ganador y finalistas. 

lunes, 26 de enero de 2015

Sabor amarillo verdoso


            Descubierta la causa del anieblado paisaje cántabro que durante los últimos días ha ocultado buena parte del territorio, el gobierno autonómico está estudiando qué medidas tomar para recuperar el color verde. Es conocida la existencia de culturas que no permiten que se les fotografíe, aducen que pierden el alma. Como consecuencia de la campaña «a qué sabe Cantabria» por todas las ferias internacionales, ha sido tal la afluencia de japoneses que además de marcharse con la tripa llena de los sabrosos guisos, han agotado las memorias de sus cámaras con fotografías de las montañas, los valles y las playas, hasta el extremo de llevarse el alma del paisaje. En el aeropuerto de Santander se les ha pedido que eliminen la mitad de las imágenes, han accedido con su gran sonrisa amarilla pues saben que el sabor cántabro nunca se les podrá borrar de la memoria.

            La sorpresa ha sido que levantada la niebla todo está en su sitio y color, salvo los pastos. Se sospecha que como fruto del efecto llamada de la calidad de la leche y los quesos, y aprovechando que nadie las veía, las vacas de los territorios adyacentes han entrado y pastado a sus anchas.

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Esta ha sido mi aportación al concurso «A qué sabe Cantabria» —organizado el Parlamento de Cantabria con motivo del XXXIII Aniversario del Estatuto de Autonomía— y que ha sido seleccionado para su publicación. Aquí podéis leer y descargar el pdf con el relato ganador, los finalistas y los seleccionados. 

lunes, 19 de enero de 2015

7/ Benicia, Justino y el pensamiento único



    Justino guarda dentro de la alacena tres libros que dejó olvidados la maestrita que se hospedó en su casa, allá por los sesenta, antes de emigrar él a la capital a mover ladrillos: Don Quijote de La Mancha, La Sagrada Biblia y Ulises de Joyce. En alguno de los ratos que «ociosea», que son frecuentes desde la jubilación y su regreso al pueblo, se da a la lectura. Con el dedo cementado recorre los lomos, de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, leyendo los títulos, para terminar habitualmente asiendo El Quijote. Piensa que de los tres es el único que muestra con claridad cómo de loco acaba el que lee siempre de lo mismo.
    Uno de esos días de agosto en los que leía bajo la parra le dijo a su no menos anciana mujer:
    —Mira lo que pone aquí: «La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura».
    —¿Y eso quién lo dice? —preguntó Benicia que, sentada en la silla de esparto y con las manos ajadas de fregar suelos, desgranaba guisantes para la cena.
    —Pues no me queda muy claro si fue un tal Feliciano de Silva, el propio Don Quijote o el autor Don Miguel de Cervantes —respondió Justino sin dejar de ojear lo leído.
   —¡Hombres! Siempre pensando en lo mismo —sentenció Benicia y se llevó un grano esmeralda a la boca.