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viernes, 23 de octubre de 2015

El libro de la Primavera de Relatos Indignados 2013-2014



PARA DESCARGAR EL LIBRO PINCHA EN ESTE ENLACE: PMI 2013 2014


Ya se puede descargar el libro de la Primavera de Microrrelatos Indignados 2013 - 2014, organizada por Miguel Torija.
La descarga se realizará mediante la plataforma Bubok y cuesta 1,21 €, claro que puedes comprar varios y repartir entre tus amigos.
Todos los beneficios obtenidos con las descargas se entregarán a la ONG Agua pura.
En este enlace podéis encontrar el listado de participantes que aparecen en el libro.
Este libro nunca hubiese salido adelante sin el impulso, el esfuerzo y la constancia de Juan Fran Núñez Parreño, que ha reunido y maquetado todos los relatos, ilustraciones e imágenes que participaron en las Primaveras de Microrrelatos Indignados de 2013 y 2014.


En él aparecen mis microrrelatos:




martes, 26 de mayo de 2015

Fisura

(Fotografía realizada por Rafa Heredero para ilustrar el micro)

            Te entrega la carpeta de sentencias, lees la primera, miras el calvario que tienes sobre la Biblia. Después, firmas esa y todas las del día. Te llevan a casa. Al llegar, te desvistes con sonidos metálicos. Te pones el batín, besas a tu mujer, ríes, juegas con los hijos pequeños —los mayores están afuera—, colaboras en la preparación de la cena. Oyes gritos en el recibidor, tu primogénito —que es bueno y generoso como su madre— ha dado una patada en el ojo a su hermano —el que ha salido a ti, fuerte y bravo— por no dejarle la bicicleta. Más tarde, con tu mujer, acuerdas cuál será el castigo ejemplar. Satisfecho, duermes como si hibernaras, con la conciencia tranquila. Madrugas —siempre a las seis en punto suenan el reloj y las descargas—, te pones tu traje verde. Asistes a misa, comulgas —sin necesidad de confesar tus pecados contra el quinto— y pides a Dios que te ayude a ser justo. Llegas al trabajo devolviendo saludos. Al final del día, el secretario te entrega la carpeta, te acuerdas de tus hijos, miras el calvario, te fijas con detalle en el buen y mal ladrón. Hoy, por primera vez, dudas.

* * *

Este microrrelato ha sido analizado en el Microscopio de Esta noche te cuento, donde se comentan textos sin conocer al autor. Pinchad AQUÍ si queréis ver el resultado. 

miércoles, 22 de abril de 2015

La Flor de la Galaxia


            En su perenne soledad, se arrepintió de haber confundido las lenguas. Por ello sembró el firmamento de galaxias y —cada nuevo milenio— coloca flores secas en las puertas del Cielo, para ahuyentar los malos espíritus que le aconsejaron.

* * *
Con este microrrelato he participado en el concurso Calendario Microcuentista 2016, que llevará esa fotografía para el mes de marzo. Pinchad AQUÍ si queréis leer ganador y finalistas. 

lunes, 19 de enero de 2015

7/ Benicia, Justino y el pensamiento único



    Justino guarda dentro de la alacena tres libros que dejó olvidados la maestrita que se hospedó en su casa, allá por los sesenta, antes de emigrar él a la capital a mover ladrillos: Don Quijote de La Mancha, La Sagrada Biblia y Ulises de Joyce. En alguno de los ratos que «ociosea», que son frecuentes desde la jubilación y su regreso al pueblo, se da a la lectura. Con el dedo cementado recorre los lomos, de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, leyendo los títulos, para terminar habitualmente asiendo El Quijote. Piensa que de los tres es el único que muestra con claridad cómo de loco acaba el que lee siempre de lo mismo.
    Uno de esos días de agosto en los que leía bajo la parra le dijo a su no menos anciana mujer:
    —Mira lo que pone aquí: «La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura».
    —¿Y eso quién lo dice? —preguntó Benicia que, sentada en la silla de esparto y con las manos ajadas de fregar suelos, desgranaba guisantes para la cena.
    —Pues no me queda muy claro si fue un tal Feliciano de Silva, el propio Don Quijote o el autor Don Miguel de Cervantes —respondió Justino sin dejar de ojear lo leído.
   —¡Hombres! Siempre pensando en lo mismo —sentenció Benicia y se llevó un grano esmeralda a la boca.



martes, 2 de abril de 2013

De gigantes, incrédulos, locos, cuerdos y el grande daño del cierre de las librerías

(El episodio de los molinos, Apeles Mestre)

            «Cuando moraban los gigantes, el dios de turno, celoso de que adoraran al Viento, le dijo a Montiel: "Si quedan diez gigantes justos..."». Las palabras de don Pedro, consagrado en Sigüenza y hombre de un solo libro, eran escuchadas con atención por los niños de la catequesis, que aprovechando la tarde primaveral se impartía a la sombra del molino. «Como no los encontró, le mandó huir con su familia», continuó el cura con su particular historia de Lot. «Fue tal la destrucción que no pudieron dejar de mirar atrás y los convirtió en molinos de cal. Ninguno sobrevivió y esta tierra quedó manchada». Estando en estas se oyó una voz atronadora y hueca que procedía del molino:
            —¡Ay! ¡Frestón, Frestón!, que únicamente Don Quijote descubrió tu embrujo. Devuélvenos nuestra gigantesca apariencia para que esos incrédulos dejen de considerar loco al único cuerdo que por estos Campos ha pasado.
            No se sabe si fue por el no respirar de los niños, pero levantose un aflato que hizo mover los brazos de Briareo que asieron la sotana del clérigo y lo aventaron.
            —Y no te olvides, Frestón, de desmurar los aposentos de los libros para que la gente lea —resonó.

***



Ilustrador del mes: Vicente Mateo Sierra -tico


Con este microrrelato he participado en la propuesta del mes de abril (con el tema «Caballeros») del blog Esta noche te cuento. Su objetivo era «encontrar inspiración en Don Quijote». 

Picad con vuestra espada AQUÍ  para leer el romance de caballería y los juicios recibido en la hacienda de los organizadores.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Condonación




            Acababas de nacer, es lógico que no lo recuerdes, aunque tú no necesitas recordar. Sin embargo, yo no he podido olvidarlo, tenía diez años y a esa edad aquella atrocidad me marcó para siempre. Vinieron a por ti, pero alguien había alertado a tu padre de lo que ocurriría y huisteis. Se llevó el oro, eso sí, mas fue tan ruin que no avisó a nadie y los mataron a todos. Acumulé el odio y el rencor hasta hacerme mayor. Con veinte años abandoné el pueblo con la idea firme de matarlo. Encontré un oficio que me permitía conocer gente de todas las comarcas y así di con vosotros. Tu padre ya había muerto y dirigí hacia ti mis deseos de venganza, no en vano tú fuiste el motivo. Siempre estabas rodeado de hombres rudos y me fue imposible acercarme sin levantar sospechas. Sin embargo, flaqueé en mi intención al escuchar tus palabras y observar tus hechos. Serías la causa, pero eras buena persona y no pude. Te perdoné como confío en que me perdones tú a mí por clavar esta lanza en tu costado para que no sufras más.
* * *

Con este microrrelato participé en la propuesta del mes de diciembre (con el tema «Aquella Navidad, de niño...») del blog Esta noche te cuento.

Terminad de comer el mazapán, poned vuestra mascota ratonil AQUÍ para leer el relato en el blog de los organizadores y, si os apetece, dejad allí vuestros comentarios.