jueves, 25 de mayo de 2017

Salario Mínimo Interprofesional

(Sergio Cerchi)

         Los amigos del barrio no se creen que haya encontrado trabajo, me dicen que ya es mala suerte, solo uno de cada diez mil lo encuentra. Me han preguntado si no tenía seguro de empleo y les he dicho la verdad, que no. «Pues ahora te volverán las preocupaciones, tendrás que vivir por encima de tus posibilidades», que ya no me quedará para pagar los gastos de la Berlingo, ni los recibos de luz y agua, ni el alquiler; que apenas podré comprar comida y que me olvide de la ropa. Les dije que tan solo es temporal, mientras está de baja uno que voy a sustituir. Los muy cachondos me proponen que si consigo la dirección, ellos se encargan de que le den el alta de inmediato, ¡qué brutos! Pero es que lo estaba pasando bien, ajustado, suficiente para lo imprescindible y sin necesidad de que me ayudaran los abuelos. A ver cómo se lo toman ahora. Deseo que sea por pocos meses para que no me de tiempo a generar deudas que no pueda tapar cuando finalice el contrato. Aún no le he dicho nada a mi mujer, me da vergüenza, pero acabará por enterarse.


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Con este microrrelato he obtenido el 5º Premio, en la categoría Madrid, en el  IV certamen de microrrelatos Vallecas Calle del Libro organizado por vallecas todo cultura.

martes, 9 de mayo de 2017

Lo dejo

(El escritor, Albert Anker)

            He decidido no ser escritor, no plasmar en papel ninguna historia más ni dar mis novelas a la estampa. La culpa la tiene esa recomendación de la necesidad de leer mucho para escribir bien. He descubierto que iba a crear narraciones que ya están publicadas, por ello, es mejor dejarlo, pues, imagínate que después de estar unos años trabajando en una obra te presentas a una editorial y te dicen usted es un cachondo, ¿y eso?, esto que me trae es la novela Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós, ¡qué corte! Y es que ya me ha ocurrido varias veces, leer un libro y decir esto es lo que iba a escribir yo, por ejemplo, ese que empieza «Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento...», pues resulta que ya lo tiene publicado Gabriel García Márquez; o aquel que comencé con «En un lugar de los Montes de Toledo, de cuyo nombre no quiero acordarme...» y me dijo mi editor que le sonaba que eso ya existía. Luego, es mejor que me dedique a leer los buenos libros que ya he escrito y han firmado otros que creer que eres un autor que tiene mala memoria y se repite.


domingo, 7 de mayo de 2017

PMI'2016 (Refugiados), el libro


Ya está a la venta el libro digital recopilatorio de los relatos recibidos en la edición de 2016 de la Primavera de Microrrelatos Indignados.

El coste del libro es de 1.25€ + IVA. Todos los beneficios (1€ por libro) serán destinados a la ONG Open Arms que se dedica a rescatar a refugiados del Mediterráneo.


Para adquirir el libro entra en este enlace.

Yo participé con Epílogo de la Odiosea.

jueves, 20 de abril de 2017

Ana ≠ anA

(Tomada de Internet)

         A los veinticinco años tuve una hermana gemela. Todo empezó una mañana en el cuarto de baño, delante del espejo. Se negó a pintarse los ojos y vestirse con la bata azul. Se puso terca. Yo me marché al trabajo en la fábrica de conservas y ella se quedó diciéndome: «No quiero envejecer igual que todos». Desde entonces ha llevado su propia existencia. Dado que somos gemelas, no hemos necesitado hablarnos para saber cómo nos iba la vida. Supe que viajaba mucho y que de vez en cuando pasaba por casa, pues me encontraba cucharillas de ciudades de diversos países y alguna postal sin escribir. También la biblioteca se fue llenando con algún que otro libro de viajes.
         Ahora, con sesenta y cinco años nos hemos vuelto a espejear en el envejecido cristal. «No has cambiado nada», me dice. «Pues yo a ti no te reconozco».

jueves, 23 de marzo de 2017

«Un cocido de muerte» en libro, fotografía y audio


Con motivo de la entrega de premios del concurso Esta noche te cuento en San Vicente de la Barquera, el pasado 11 de marzo, además de la presentación del libro «microvuelos», el fotógrafo José Fco. Álvarez García nos entregó una fotografía como ilustración, bajo su mirada, de cada cuento.


Pinchad AQUÍ si queréis comprar un ejemplar del libro «microvuelos».


Si quieres recorrer la exposición «1 imagen, 200 palabras» de José Fco, AQUÍ tienes el enlace.



Si te apetece leer mi microrrelato, este es el enlace: Un cocido de muerte

Y si quieres que te lo lea yo, aquí me verás a partir del minuto 35' en el VÍDEO realizado por Rubén Ruiz.

lunes, 20 de marzo de 2017

«Sindu, el ferrón», finalista en el concurso La Ferrería de Cades

(Fotografía de La Ferrería de Cades)

La Ferrería de Cades, la Asociación de Desarrollo Rural Saja Nansa y los alojamientos rurales Sendero del Agua y El Molino de Bonaco organizaron un concurso de microrrelatos de hasta 120 palabras entre las que debía figurar los elementos: hierro, fuego y agua.
El verdadero premio fue poder visitar La Ferrería (video), una industria del siglo XVIII dedicada a extraer piezas de hierros directamente del mineral de mina mediante su horneado y moldeado a través de la energía que se obtiene del caudal del río Nansa. Junto a la Ferrería se ha restaurado también un molino harinero de río de la misma época. Os animo a una escapada rural a Cantabria y visitar las instalaciones funcionando.

Con este relato quedé finalista:

Sindu, el ferrón
Todos le daban por chiflado. Fabricaba las mejores herraduras de la comarca, pero las historias que contaba solo nos las creíamos los chavales que íbamos a la ferrería a escucharlas. Con los latidos del mazo y el respirar del fuelle de fondo, fraguaba las herramientas mazando con fuerza el rojo candente del hierro llevado por el fuego. Cuando templaba en agua, entre chisporroteos y vapores, hablaba de navegantes o de Aquiles, el de los pies ligeros. Al salir de la fragua, nos imaginábamos mirmidones que corríamos a tomar el pueblo armados con sartenes, escoplos y clavos.
Cuando marchamos a la capital, Sindu tuvo que cerrar. Ahora es un museo, mas en mi cabeza aún resuenan aquellos golpes, leyendas y correrías.

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Pincha AQUÍ si quieres leer los relatos ganadores y finalistas.


jueves, 16 de marzo de 2017

Ladrar mediterráneo

(Ilustrado por Paloma Casado)

Tantos días pasó en la playa ladrando hacia África que los payasos del circo, conmovidos, se lo llevaron en sus risas. Todo empezó meses antes con un «¡Que te vayas, perro bobo!», que le gritó quien había sido su amo desde que fuera cachorro. Luego le lanzó una piedra. Pero, al animal le daban lo mismo tanto las pedradas como el palo que acababa de tomar. Lo siguió durante toda la jornada, el joven hizo un gesto de desesperación y desistió de ahuyentarle. Cruzaron sabanas, pantanos y desiertos, durmieron bajo el cielo estrellado, compartieron la comida y llegaron a un bosque junto al Mediterráneo. Una noche, seis meses después, lo ató a un árbol, «Te lo dije, debiste quedarte en la aldea». Cuando a la mañana otros jóvenes lo desataron, corrió hasta la orilla y comenzó a ladrar hacia el mar. Los días pasaron y su amo no volvió, mas él no dejó de lanzar lamentos a las olas. Vagabundeando llegó al puerto, encontró un hueco en la valla. Acurrucado entre las patas de un caballo de cartón piedra cruzó el estrecho de Gibraltar. Cuando los feriantes acamparon, el perro corrió a la playa y prosiguió aullando al mar.