domingo, 21 de agosto de 2016

El mito de la jabalina de Astylos


            En el museo de Olimpia se muestra una jabalina del siglo IV que se encontró clavada en la arena del Panatenaico horas antes de la inauguración de la I Olimpiada Moderna. Debajo, un friso romano representa a un atleta que lanza una jabalina, un templo ardiendo y la inscripción «Astylos de Heraclea». Cuenta el filósofo Plutarco de Atenas (†432) que se trata del último niño que subió al olivo sagrado y con el cuchillo de oro cortó las ramas con las que se glorificaba a los vencedores. Meses más tarde, Astylos entrenaba en el gimnasio decidido a ser el ganador del pentatlón. Con el cuerpo tenso, la jabalina en la mano y la mente concentrada en un lugar lejano, inició la carrera, tomó velocidad y la lanzó con una fuerza sobrehumana. No la vio caer, lo cegó el dolor que le produjo la espada del pretoriano del cristiano emperador. Recuperada la consciencia todo era destrucción y holocausto. Se arrastró hasta el altar y quiso ofrecer su muerte a Zeus que, conmovido, le concedió la inmortalidad por haber lanzado la vara de fresno más allá del falso nuevo dios. A la jabalina le ordenó errar por el firmamento como estrella fugaz.

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Con este microrrelato participo en el concurso Esta noche te cuento  con motivo de las Olimpiadas.
AQUÍ podéis leer el relato en la página de los organizadores.




miércoles, 27 de julio de 2016

Siervos

(Foto tomada de Internet)

—¿Qué hace ahí fuera Lucas arañando la ventana?

—Déjalo y que se pudra, tanto comernos el tarro con que hay vida fuera del formol.


Este microrrelato fue publicado en mayo de 2014 en el libro colectivo «Despojos del REC. Microrrelatos Ilustrados», de Bombín Rojo Editores.


lunes, 20 de junio de 2016

Epílogo de la Odiosea


            A la isla de Lesbos ha llegado un pecio remado por una docena de esqueletos. El que ejerce de capitán, un tal Euríloco, ha narrado que huían de la aniquilación de Troya y que tras el hundimiento de la nave —consecuencia del huracán que Céfiro había enviado sobre ellos, azuzado por Zeus en castigo por haberse comido las vacas de Helios— paletearon por el fondo del mar todo lo deprisa que sus huesos —ya desprovistos de carne— los permitieron. Cuenta que habrían llegado aún más tarde si no hubiera sido por los centenares de ahogados que han recogido en los últimos meses. «Si bien han caído cuerpos de mujeres y niños, han sido los de los hombres los que con sus músculos nos han ayudado a remar más veloz». Cuando las autoridades han preguntado por ellos, Euríloco ha respondido que no han querido desembarcar, que se han limitado a enterrar a sus hijos en la playa y han regresado al lecho marino. «Nos han advertido que en estas tierras llamadas ahora Europa habitan unos hombres que se hacen los ciegos y son más inhumanos aún que los monstruos que hemos conocido —esto es un sin parar para nosotros—; también nos han contado que ya solo existe un dios, pero que no se ocupa de ellos. Esto, claro, no nos lo hemos creído».
            Euríloco ha preguntado si sabemos algo de un tal Odiseo que logró salvarse agarrado al mástil del barco a pesar de que también comió vacas.



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You see bones, by Kimded

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Con este microrrelato participo en la Primavera de Microrrelatos Indignados de 2016, que con el tema de «Refugiados» a organizado Miguel Torija Marti. En su blog La colina naranja encontraréis todos los autores y microrrelatos participantes.

miércoles, 1 de junio de 2016

Noticias del mar




Nicosia, 7/12/2014:
            En inmersiones que se realizan a dos millas de la isla de Chipre, frente a la ciudad de Paphos, biólogos marinos están estudiando el comportamiento inusual de los peces Hemigrammus rhodostomus, también conocidos como Treta Borracho o más popularmente por Borrachitos. Avanzan en zigzag con temblorosos aleteos y se lanzan a por sus presas errando en un cincuenta por ciento de las veces. Pernoctan entre las rocas y hendiduras del lecho marino, pero no se retiran hasta altas horas de la madrugada, por eso no se los puede observar por las mañanas, salvo que estén de regreso.

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 Paphos, 8/12/2014:
            A una milla del puerto romano de la ciudad, los arqueólogos marinos han descubierto el pecio de una nave mercante del siglo VIII de una treintena de metros de eslora. Por los restos hallados, cientos de vasijas de vino que tienen grabados el nombre del comerciante, se sabe que el puerto de origen era del sur de Italia.

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Con este microrrelato participo en el concurso Esta noche te cuento  con motivo del Día Internacional de los Océanos.
AQUÍ podéis leer el relato en la página de los organizadores.

jueves, 19 de mayo de 2016

«La última cena» en Audio Lecturas



La poeta y escritora Jone Miren Asteinza (Nerim) ha puesto voz a uno de los microrrelatos que me gustaría no haber tenido que escribir. La escena del arroz es real.

Pinchad AQUÍ para escuchar y leer el micro «La última cena».

Os animo a que naveguéis por su blog Audiolecturas y escuchéis cuentos de grandes autores, y que os perdáis entre sus poemas y relatos en el blog Cajón secreto.

martes, 3 de mayo de 2016

Grumo de Luna

(Sello turco mostrando al monarca y el interior del sextante, 1983)

           En la ciudad persa de Samarcanda, en 1428, el sultán Ulugh Beg construyó un observatorio astronómico con instrumentos para contemplar, medir, catalogar y atrapar cuerpos celestes. Lo denominó Gurjani Zij (Grumo de Luna). Todas las noches despejadas cuidaba de la huerta de estrellas y si veía alguna madura la recolectaba para su amada, la princesa Ghada Shad, mujer de una belleza que no se podía ocultar en la oscuridad. Colas de estrellas fugaces para brillo de ojos, polvo de nebulosa como colorete, unos cometas de plata para hermosear las orejas o unos anillos estelares como brazaletes. Por su aniversario adornaba los jardines nocturnos con diversos cúmulos cual lámparas voladoras orientales y le regalaba un collar de titilantes estrellas o vestidos de seda boreal. Fue un extraordinario científico, matemático y poeta, pero un mal gobernante —masacró a sus enemigos— y peor padre —su propio hijo le mandó ejecutar—.
            Esa misma noche parricida, la Princesa, con lágrimas errantes, depositó el cuerpo de su amado en la alfombra —que durante diez años estuvo tejiendo bajo las directrices del Sultán— y ascendió en ella hasta perderse en el cielo.
            Su rostro es el que resplandece en el lado oscuro de la Luna. 

(Interior del sextante. Por Marco Gosteli)

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Con este microrrelato he participado en el concurso Esta noche te cuento  que con motivo del Día Internacional de los vuelos tripulados al espacio debía inspirarse en los vuelos espaciales.

AQUÍ podéis leer el relato en la página de los organizadores.

martes, 5 de abril de 2016

Ciclo de lavado



            María saca la ropa de la lavadora, la tiende en las cuerdas del patio, en el extremo está María que recoge las prendas secas y las lleva al cesto de mimbre donde está María, que las plancha, las dobla y las traslada al dormitorio donde está María haciendo el amor con su marido, que insatisfecha se dirige al cuarto de aseo donde está María bañando a los niños, que recoge la ropa sucia y la acarrea a la cocina donde está María, que deja de guisar para portarla a la terraza donde está María, que la introduce en la lavadora.

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Este microrrelato ha resultado finalista semanal el 02/04/2016 en el programa Wonderland de Ràdio 4 de Radio Nacional de España Pincha AQUÍ si quieres leer en la página oficial el ganador y los otros finalistas.