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martes, 20 de junio de 2017

Esnobismo


            La constreñida economía ha originado que sea un artículo de lujo disponer de un puesto de trabajo. Algunos emprendedores han descubierto un nicho de mercado y han empezado a comercializarlos. Si paseas por las principales calles comerciales de las grandes ciudades podrás pararte frente a los escaparates en los que se exponen para su venta. Así, no es extraño encontrar a un actor sentado en una mesa de oficina tecleando en un ordenador; otro, con un disfraz de fontanero que simula arreglar las tuberías de un cuarto de baño. La multitud de viandantes que pegados al cristal contemplan los productos con envidia saben que a esos precios inalcanzables solo están reservados para los ricos. Estos, siempre deseosos de destacarse sobre el resto de los mortales, no dudan en comprar un empleo y ejercerlo, ya sea panadero o repartidor de pizzas. Esto no es nuevo, ya a María Antonieta le gustaba jugar a los campesinos en la aldea del Petit Trianon. Mas es una moda, sin duda ocurrirá como con todo, cuando se pongan en el mercado muchos puestos de trabajo, la clase media querrá emular a la alta y empezará a adquirirlos, se popularizarán, momento en el cual perderá el interés para los ricos y dejaran de consumirlos. Las personas que pertenecen a la clase vulnerable no se verán afectadas, nunca podrán optar a esos productos, salvo que se los entreguen por caridad o los roben.



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(Francisco Javier Cebollero, un desempleado oriundo de Zaragoza)
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Con este microrrelato participo en la Primavera de Microrrelatos Indignados de 2017, que con el tema «Desigualdades Económicas y Sociales» ha organizado Miguel Torija Marti. En su blog La colina naranja encontraréis todos los autores y microrrelatos participantes.



miércoles, 1 de febrero de 2017

Clamor africano

(Imagen tomada de la Red)

         África no puede repartir más pobreza y exige a Europa que aumente los medios para frenar a los emigrantes millonarios que buscan una vida peor.
Aunque la policía española realiza redadas en las lujosas urbanizaciones de Marbella, no puede evitar que permanezcan a la espera de poder cruzar en sus yates. Con dudosa legalidad, se han instalado en la frontera alambradas disuasorias con billetes afilados. En Marruecos los detienen, si consiguen identificarlos, fletan cayucos para devolverles, si no, los dejan en libertad.
Una vez libres, tratan de llegar a los países más pobres de África en los cuales existe una corriente de opinión en contra liderada por los partidos políticos que han luchado para depauperar el país. Un logro que ha costado muchos años para que ahora lleguen los europeos a disputarles la miseria. A favor están los movimientos humanitarios, aducen que ocupan los puestos de responsabilidad que nadie quiere y que lo deseable es invertir en Europa con sistemas de explotación similares a los africanos que les permita ser pobres por sí solos. Mientras tanto, va a ser muy difícil frenar a estas personas que lo tienen todo, menos el hambre.

miércoles, 27 de julio de 2016

Siervos

(Foto tomada de Internet)

—¿Qué hace ahí fuera Lucas arañando la ventana?

—Déjalo y que se pudra, tanto comernos el tarro con que hay vida fuera del formol.


Este microrrelato fue publicado en mayo de 2014 en el libro colectivo «Despojos del REC. Microrrelatos Ilustrados», de Bombín Rojo Editores.


viernes, 23 de octubre de 2015

El libro de la Primavera de Relatos Indignados 2013-2014



PARA DESCARGAR EL LIBRO PINCHA EN ESTE ENLACE: PMI 2013 2014


Ya se puede descargar el libro de la Primavera de Microrrelatos Indignados 2013 - 2014, organizada por Miguel Torija.
La descarga se realizará mediante la plataforma Bubok y cuesta 1,21 €, claro que puedes comprar varios y repartir entre tus amigos.
Todos los beneficios obtenidos con las descargas se entregarán a la ONG Agua pura.
En este enlace podéis encontrar el listado de participantes que aparecen en el libro.
Este libro nunca hubiese salido adelante sin el impulso, el esfuerzo y la constancia de Juan Fran Núñez Parreño, que ha reunido y maquetado todos los relatos, ilustraciones e imágenes que participaron en las Primaveras de Microrrelatos Indignados de 2013 y 2014.


En él aparecen mis microrrelatos:




martes, 11 de noviembre de 2014

Benicia y Justino en la Internacional Microcuentista






Hoy, con Benicia y Justino, los Montes de Toledo se ven desde todo el mundo. Nada más y nada menos que gracias al telescopio de Internacional Microcuentista.

Pinchad AQUÍ para visitar el blog de la revista. 

Para celebrarlo se van a preparar unas migas con chorizo.



Si quieres conocer en detalle a Benicia y Justino, móntate en esta burra. 

sábado, 4 de octubre de 2014

Palestina



            Lo que más sorprendió a los delegados de las Naciones Unidas —que en está ocasión tampoco llegaron a tiempo— fue no encontrar ningún arma, ni balas, ni casquillos. En el campo de batalla, esparcidos entre los cuerpos de los soldados de ambos bandos, se hallaron fotografías de las mujeres y de los hijos, cartas a las novias, cantimploras, pañuelos, kipás, tasbihat, latas de sardinas y un fuerte olor a tomate frito. Hasta tal extremo surgió la incredulidad de los observadores que los muertos, al sentirse descubiertos, se levantaron y se marcharon abrazados a orar al único Dios.

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Este microrrelato ha sido llevado por Pablo Garcinuño a su espacio "Literatura en corto" del programa Hoy por hoy Ávila Cadena Ser.
Voy acompañando a otros amigos: Miguel ÁngelPergaz, Pablo Gonz y Manu Espada.

Pinchad AQUÍ si queréis oírlo en la radio.

viernes, 19 de septiembre de 2014

La guerra ideal



A mi hijo David

            Las figuras del ajedrez, en perfecta ordenación, son ejércitos dispuestos a matarse por defender a su rey. Cuánto más me gustan amontonadas en la caja, las fichas mezcladas, ya sean blancas o negras, al margen del rango y sexo, tumbadas unas sobre otras, en una hermosa orgía bicolor. Ojalá así fueran las guerras de verdad: una reina bajo un peón, el rey besando al alfil, dos torres de la mano sin que nadie las mire mal, y un final en tablas, sin vencedores ni vencidos.

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Con este microrrelato he participado en la propuesta del mes de septiembre (...tras la batalla) del concurso «Esta noche te cuento». Pinchad AQUÍ si queréis leer el relato y los comentarios recibidos en el blog de los organizadores.

miércoles, 30 de julio de 2014

La prospección del Oeste

American Progress 1872, de John Gant.


            Desde lo alto de la colina, una chistera contempla el duelo que se desarrolla en la llanura. Una pluma avanza para batallar contra un sombrero. Ambos galopan en sentidos contrarios. Una flecha, en el carcaj, y un arco defienden a la pluma; una bala, en el rifle, arma al sombrero. La chistera enciende un cigarro puro. Unos mocasines golpean unos ijares, unas botas con espuelas de estrella, los otros. La pluma tensa el arco; el sombrero apunta con el rifle. La chistera se limpia el sudor. La flecha y la bala rajan el aire, se cruzan, se ignoran. El plomo desgarra la carne rojiza; la madera penetra en la guerrera azul. La pluma y el sombrero caen sobre la arena del desierto. Mana la sangre. Brota el petróleo. La chistera sonríe.

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Con este microrrelato participo en la convocatoria organizada por David Moreno (No Comments) cuyo premio es un ejemplar de su libro de microrrelatos «microSeñales de Humo» 
Si queréis leer mi micro en el blog del organizador, pinchad AQUÍ 
Si queréis leer los otros micros que sobre "nativos americanos" se han presentado, descargaros el PDF, pinchando AQUÍ


jueves, 15 de mayo de 2014

La hora de las hoces


            La tripa se me ha hinchado, al principio lo achaqué a las cervecitas que me tomaba en las largas jornadas sin trabajar. Se acabó el dinero, ya no bebo, pero la barriga se sigue inflando. Debe de ser contagioso pues a mis hijos les ocurre lo mismo. María, sin embargo, ha perdido muchos kilos, durante unos meses ha vuelto a estar joven, pero no se ha mantenido, ya apenas tiene pechos y se le notan las costillas.
            Vuelven los tiempos de mesas camillas, braseros, cabrillas en las piernas, sabañones en las orejas, bufandas en casa, luces de diez vatios y Ustedes son formidables. Vuelven las raciones de pan con dedo, las sopas de gallina, el cuartillo de leche y el mañana se lo paga mi madre. Vuelven los dones, don Tal y don Cual, la misa del domingo, la confesión de nuestros pecados y el deme algo por caridad.
            Después de unos meses de espera nos han dado hora para el médico de la Beneficencia. Lo que son las cosas, ni nos ha reconocido, ni diga treinta y tres, ni tosa, ni nada de nada. Nos ha entregado una estampita a cada uno —a mí de Escrivá de Balaguer, a María de la Virgen del Rocío, los niños miran con ansia una del Cordero Pascual—, y que les recemos tres veces al día, cada ocho horas, y que si no notamos mejoría nos acerquemos a Cáritas, que allí quizás puedan hacer algo por nosotros y que pase el siguiente.

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Esta es mi aportación  a la  convocatoria  “Primavera de microrrelatos indignados 2014”. Si quieres leer más  indignados, visita el blog del organizador La colina naranja, pincha AQUÍ  

jueves, 16 de mayo de 2013

Crucifixión



            —Papá, ¿te acuerdas de lo que te dije, que habían vuelto a colgar el crucifijo encima de la pizarra? ¿Y de que al día siguiente se llevaron a las niñas a otra clase? Pues hoy ha entrado el mismo hombre, ha trazado una línea al final del aula y nos ha ordenado a los emigrantes que nos sentemos allí y que no crucemos la raya.
            —¿Y qué ha dicho el maestro?
            —Nada, pero ha descolgado el cristo de la pared y se lo ha clavado al señor en la espalda.

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Esta es mi aportación  a la tercera jornada de la convocatoria  “La primavera de microrrelatos indignados 2013”. Si quieres leer más  indignados, pon tu molotov AQUÍ  



San Martín de Luiña, delimitación de los vaqueiros en el suelo de la iglesia.



jueves, 18 de abril de 2013

Historia de Don José



       —¿Recuerdas la historia de José? Sí, aquel judío que fue vendido por sus hermanos, que supo interpretar los sueños del faraón. Que sí, hombre, el de las vacas flacas y las vacas gordas. Le nombraron algo así como Jefe de Gobierno y ordenó que en los siete años de abundancia los campesinos le llevaran la quinta parte de las cosechas. Pues tienes que recordarlo, caray. Luego, al llegar la sequía, en vez de dar el trigo a los egipcios se lo vendió y cuando se acabó el dinero se hizo con el ganado, la tierra y los redujo a esclavos a cambio del grano. ¿No lo recuerdas? ¿A qué catequesis fuiste? Solo se libraron los sacerdotes. ¿¡Cómo no lo vas a recordar, hombre!? Pues eso, que el tipejo, todo un depredador, es elogiado en... Yo creo que me estás tomando el pelo, que sí sabes de quién hablo.
        —Pues tío, creo que sé de quién hablas, pero lo que me despista es eso que dices del faraón y Egipto.


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Esta es mi aportación  a la segunda jornada de la convocatoria  “La primavera de microrrelatos indignados 2013”. Si quieres leer más  indignados, pon tu molotov AQUÍ  

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miércoles, 2 de mayo de 2012

Globo sonda


De mi abuelo heredé la costumbre de leer el periódico de la primera a la última página, esquelas incluidas. Era una época en la que no había dinero y el hombre solo podía comprarlo los domingos. No llegó a leer el dominical que precisamente traía la suya.
De mi padre recibí el hábito de adquirir la prensa diaria. Si papá hubiera leído su horóscopo a tiempo, probablemente ahora le tendría en el asilo.
Mientras fui estudiante, entre partidas de mus, tenía holganza para leer completamente todas las páginas. Cuando eché a trabajar me faltó el tiempo hasta para ojear los titulares, pero no perdí las costumbres, de modo que aunque compro la prensa todos los días, llevo mucho retraso en la lectura pues solo puedo leer los domingos, como el abuelo. En el que leía esta mañana — 15 de diciembre de 1976— me he enterado del referéndum sobre la llegada de la democracia y de los grandes avances políticos y sociales que se esperan de ella. Me ha dado un vuelco el corazón, he corrido al quiosco, odiándome por mi maldita metodología heredada, por haberme perdido estos treinta y seis años de progreso.
Tras leer los titulares he suspirado aliviado: ya pensaba yo que no podía ser.

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Con este relato participo en la 3ª jornada de la "Primavera de microrrelatos indignados".
Si quieres leer micros de otros autores también indignados puedes visitar estos blog:
La colina naranja y Explorando Lilliput

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El libro está ya disponible en la página web de ACEN.

Por cada libro vendido se destinará 2€ al Rincón Solidario de ACEN para que lo dedique a alguno de sus proyectos solidarios.

jueves, 5 de abril de 2012

Un cuento chino


Este cuento que tienes entre las manos está escrito en chino. Por lo tanto, salvo que solo estés contemplado los signos, o bien eres chino o sabes mandarín.
Paseaba el maestro Hu Lga por los jardines de su templo y escuela, situados en el antiguo país de Lu, meditaba sobre la influencia de las mareas en la vida de los seres. El inseparable discípulo que todo sabio oriental arrastra a manera de estigma le seguía unos pasos detrás cuando le interrumpió:
—¡Oh!, maestro, me agrada mucho escuchar tus juiciosos consejos y enseñanzas. He comprobado que cada trocito de conocimiento que me inculcas me produce desazón, pues me surgen nuevas preguntas y creo que jamás llegaré a ser tan erudito como tú. No obstante, me preguntaba el motivo por el cuál siempre terminas dándome un 刺 激 (1).
Como de costumbre en la filosofía china, la respuesta del maestro se hizo esperar y fue explicada mediante una metáfora. He aquí lo que respondió el barbudo sabio:
«Hace muchos años, toda la Tierra estaba ahogada en el insaciable Mar. Sin embargo, las rocas del lecho marino se agruparon y unidas lograron emerger por diversos lugares. Mas el poderoso acuático era voraz y siempre se mantuvo en movimiento batiendo costas, erosionando, quería acaudalar toda la superficie, ahogarla, convertirla en arena y tragársela. Entonces, para evitar su voracidad, los minerales edificaron murallas y consiguieron sujetar las inundaciones. El Mar, rencoroso de haber perdido lo que creía suyo, fingió calma. Las rocas descuidaron el malecón, y cuando confiadas gozaban de las bondades del agua paseando por sus playas, recibiendo presentes de caracolas, el Mar se embraveció, volvió a inundar y destruir todo el bienestar que habían conseguido».
Finalizada la narración, el sabio dio otro coscorrón en la cabeza del discípulo, que se rascó y dijo:
—Gran lección me has dado, maestro, solo si el cuarzo, el feldespato y la mica no se dispersan, se vuelven a unir en el granito y reparan la muralla por los huecos ablandados, se podrá hacer retroceder a la bestia. Pero... ¿Y el asunto del 刺 激 ?
El sabio le contestó que con el transcurrir del tiempo, si los hombres se acomodan, las enseñanzas se olvidan, pero los golpes no, y estos dolores recibidos al aprender son los que hacen recordar y actuar.
Querido lector, te he engañado, este cuento no es un cuento chino, aunque si lo has entendido es porque sabes chino o eres chino, y si no lo has entendido es porque está escrito en chino y tú no sabes chino.

(1) En español en el original, que en chino se traduce por «capón en la cabeza».
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Con este relato participo en la 2ª jornada de la "Primavera de microrrelatos indignados".
Si quieres leer micros de otros autores también indignados puedes visitar estos blog:
La colina naranja y Explorando Lilliput

viernes, 6 de enero de 2012

4/ Benicia, Justino y el blanqueo

(Foto: Divina Aparicio de Andrés)

—Han dicho en las noticias que para blanquear el dinero negro van a cambiar el color de los billetes de 500 euros —informa Justino y a continuación enciende el cigarro con un chisquero.
—¿Y cómo vamos a saber si es verdad que lo hacen? —responde Benicia. Luego, alza la mirada y dice—: Esta pared sí que necesita ser jalbegada.

viernes, 2 de septiembre de 2011

2/ Benicia, Justino y los asuntos de estado.


—Dijo el presidente que las visitas no pueden entrar en el Congreso en pantalón corto, y que por el decoro. Ahora ha regañado a un ministro por no llevar corbata, y que por el respeto —comenta Justino con un mondadientes entre los dientes.
—Y luego dicen que en los pueblos andamos retrasados —responde Benicia con una mazorca de maíz a medias de desgranar entre las manos.

viernes, 20 de mayo de 2011

Diarrea verbal


A un campo de futbol, donde un político presentaba su programa electoral, llegó un desempleado que llevaba quince días sin comer. Escuchó con atención sus promesas. Al finalizar, le entraron ganas de hacer de vientre. Sorprendido por lo insólito, entró en los servicios y depuso... el discurso.