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lunes, 20 de junio de 2016

Epílogo de la Odiosea


            A la isla de Lesbos ha llegado un pecio remado por una docena de esqueletos. El que ejerce de capitán, un tal Euríloco, ha narrado que huían de la aniquilación de Troya y que tras el hundimiento de la nave —consecuencia del huracán que Céfiro había enviado sobre ellos, azuzado por Zeus en castigo por haberse comido las vacas de Helios— paletearon por el fondo del mar todo lo deprisa que sus huesos —ya desprovistos de carne— los permitieron. Cuenta que habrían llegado aún más tarde si no hubiera sido por los centenares de ahogados que han recogido en los últimos meses. «Si bien han caído cuerpos de mujeres y niños, han sido los de los hombres los que con sus músculos nos han ayudado a remar más veloz». Cuando las autoridades han preguntado por ellos, Euríloco ha respondido que no han querido desembarcar, que se han limitado a enterrar a sus hijos en la playa y han regresado al lecho marino. «Nos han advertido que en estas tierras llamadas ahora Europa habitan unos hombres que se hacen los ciegos y son más inhumanos aún que los monstruos que hemos conocido —esto es un sin parar para nosotros—; también nos han contado que ya solo existe un dios, pero que no se ocupa de ellos. Esto, claro, no nos lo hemos creído».
            Euríloco ha preguntado si sabemos algo de un tal Odiseo que logró salvarse agarrado al mástil del barco a pesar de que también comió vacas.



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You see bones, by Kimded

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Con este microrrelato participo en la Primavera de Microrrelatos Indignados de 2016, que con el tema de «Refugiados» ha organizado Miguel Torija Marti. En su blog La colina naranja encontraréis todos los autores y microrrelatos participantes.

lunes, 26 de enero de 2015

Sabor amarillo verdoso


            Descubierta la causa del anieblado paisaje cántabro que durante los últimos días ha ocultado buena parte del territorio, el gobierno autonómico está estudiando qué medidas tomar para recuperar el color verde. Es conocida la existencia de culturas que no permiten que se les fotografíe, aducen que pierden el alma. Como consecuencia de la campaña «a qué sabe Cantabria» por todas las ferias internacionales, ha sido tal la afluencia de japoneses que además de marcharse con la tripa llena de los sabrosos guisos, han agotado las memorias de sus cámaras con fotografías de las montañas, los valles y las playas, hasta el extremo de llevarse el alma del paisaje. En el aeropuerto de Santander se les ha pedido que eliminen la mitad de las imágenes, han accedido con su gran sonrisa amarilla pues saben que el sabor cántabro nunca se les podrá borrar de la memoria.

            La sorpresa ha sido que levantada la niebla todo está en su sitio y color, salvo los pastos. Se sospecha que como fruto del efecto llamada de la calidad de la leche y los quesos, y aprovechando que nadie las veía, las vacas de los territorios adyacentes han entrado y pastado a sus anchas.

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Esta ha sido mi aportación al concurso «A qué sabe Cantabria» —organizado el Parlamento de Cantabria con motivo del XXXIII Aniversario del Estatuto de Autonomía— y que ha sido seleccionado para su publicación. Aquí podéis leer y descargar el pdf con el relato ganador, los finalistas y los seleccionados. 

viernes, 1 de marzo de 2013

El milagro del Padre Amador, en «London [ai]»




            «—Perdón, ¿es usted virgen? —pregunté a una joven muy guapa, con la cara blanquita y sembrada de simpáticos lunares, que hacía cola para subir a la noria.
            Me respondió "Excuse me?", que es como en mi pueblo decir: ¿mande? Llevaba más de dos horas en la explanada de acceso buscando una mujer virgen, pero no me entendían o querían entender. Me lo merecía, por chuleta, por presumir ante los paisanos de mi dominio del inglés de cuando hice la mili en la base aérea de Torrejón, junto a los americanos.
            Todo esto por culpa de las vacas y de Amador, el joven cura...»
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            Hasta aquí puedo leer. Si quieres saber qué milagro pasó y el motivo por el cual un hombre de los Montes de Toledo tiene que viajar a las inglaterras en busca de una virgen, tendrás que pagarte un par de cañas de cerveza.
            Este cuento está incluido en un libro que hemos sacado los alumnos del escritor Juan Jacinto Muñoz Rengel, que lo prologa. Tres años con él en Talleres Fuentetaja y como proyecto final diez relatos con un escenario común, el «London Eye».
            Se puede adquirir en edición digital, al menos por el momento, AQUÍ.


            Los beneficios obtenidos por las compras no van a ninguna cuenta en Suiza, los hemos donado a la ONG Habitáfrica.
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            Como pasado mañana entro en la tercera edad, aquellos de vosotros que esté en desempleo y no haya votado al PP, me lo decís y os envío una descarga que haré yo. Lo dicho, un par de cañas.