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lunes, 26 de enero de 2015

Sabor amarillo verdoso


            Descubierta la causa del anieblado paisaje cántabro que durante los últimos días ha ocultado buena parte del territorio, el gobierno autonómico está estudiando qué medidas tomar para recuperar el color verde. Es conocida la existencia de culturas que no permiten que se les fotografíe, aducen que pierden el alma. Como consecuencia de la campaña «a qué sabe Cantabria» por todas las ferias internacionales, ha sido tal la afluencia de japoneses que además de marcharse con la tripa llena de los sabrosos guisos, han agotado las memorias de sus cámaras con fotografías de las montañas, los valles y las playas, hasta el extremo de llevarse el alma del paisaje. En el aeropuerto de Santander se les ha pedido que eliminen la mitad de las imágenes, han accedido con su gran sonrisa amarilla pues saben que el sabor cántabro nunca se les podrá borrar de la memoria.

            La sorpresa ha sido que levantada la niebla todo está en su sitio y color, salvo los pastos. Se sospecha que como fruto del efecto llamada de la calidad de la leche y los quesos, y aprovechando que nadie las veía, las vacas de los territorios adyacentes han entrado y pastado a sus anchas.

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Esta ha sido mi aportación al concurso «A qué sabe Cantabria» —organizado el Parlamento de Cantabria con motivo del XXXIII Aniversario del Estatuto de Autonomía— y que ha sido seleccionado para su publicación. Aquí podéis leer y descargar el pdf con el relato ganador, los finalistas y los seleccionados. 

miércoles, 19 de marzo de 2014

Pérdida de la custodia

Fotografía de Manuel Hompanera 

            Una colosal ola de nubes repta pendiente arriba engullendo todo. María fotografía esa maravilla que da miedo, es como la polvareda de una carga de caballería. De pronto todo se niebla y María se despierta asustada con los insistentes timbrazos de la puerta. Coge al niño en brazos y se lo entrega a la ensortijada señora que la mira con desprecio delante del agente judicial. Daniel, entresueños, le dice a su tía que se quede con su osito naranja.

            Condenado muchacho, qué listo es, piensa María mientras arrastra la bombona junto al sillón del comedor. Enciende el ordenador. Extrae un cigarro de la cajetilla «fumar mata». Pincha en la carpeta «Aneto», pulsa «ver como una presentación». Se sienta con el peluche en su regazo y abre la espita. Las imágenes pasan muy lentas, igual que la ascensión. Cuando aparecen las primeras fotografías de la tormenta se pone el cigarro entre los labios. La pantalla muestra un rayo, el rayo, momento en el cual prende el pitillo. Suena el trueno y allí está la cordada completa: su marido, su hermano y su cuñada. Ya estoy aquí, les dice, no debí salvarme y este osito es para vosotros.

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Con este microrrelato participo en la propuesta del mes de febrero del concurso «Esta noche te cuento». 
           
Pinchad AQUÍ si queréis leer el relato y los comentarios recibidos en el blog de los organizadores.

Ilustradora del mes: Paloma Hidalgo