lunes, 20 de marzo de 2017

«Sindu, el ferrón», finalista en el concurso La Ferrería de Cades

(Fotografía de La Ferrería de Cades)

La Ferrería de Cades, la Asociación de Desarrollo Rural Saja Nansa y los alojamientos rurales Sendero del Agua y El Molino de Bonaco organizaron un concurso de microrrelatos de hasta 120 palabras entre las que debía figurar los elementos: hierro, fuego y agua.
El verdadero premio fue poder visitar La Ferrería (video), una industria del siglo XVIII dedicada a extraer piezas de hierros directamente del mineral de mina mediante su horneado y moldeado a través de la energía que se obtiene del caudal del río Nansa. Junto a la Ferrería se ha restaurado también un molino harinero de río de la misma época. Os animo a una escapada rural a Cantabria y visitar las instalaciones funcionando.

Con este relato quedé finalista:

Sindu, el ferrón
Todos le daban por chiflado. Fabricaba las mejores herraduras de la comarca, pero las historias que contaba solo nos las creíamos los chavales que íbamos a la ferrería a escucharlas. Con los latidos del mazo y el respirar del fuelle de fondo, fraguaba las herramientas mazando con fuerza el rojo candente del hierro llevado por el fuego. Cuando templaba en agua, entre chisporroteos y vapores, hablaba de navegantes o de Aquiles, el de los pies ligeros. Al salir de la fragua, nos imaginábamos mirmidones que corríamos a tomar el pueblo armados con sartenes, escoplos y clavos.
Cuando marchamos a la capital, Sindu tuvo que cerrar. Ahora es un museo, mas en mi cabeza aún resuenan aquellos golpes, leyendas y correrías.

* * *
Pincha AQUÍ si quieres leer los relatos ganadores y finalistas.


3 comentarios:

  1. Me encantan tus relatos, aunque yo soy mas de porseía. Enhorabuena. Un abrazo.

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  2. Por si no te lo habían dicho: Un relato estupendo, un premio, merecido, y un autor fantástico.
    Acabo de darme cuenta de que no seguía oficialmente esta página, conocida más allá de Toledo, pero acabo de ponerle remedio.
    Un abrazo, Javier

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  3. Felicidades, Javier. Seguro que es interesantísima esa visita. Hace tiempo hice una en Taramundi a un molino de agua y me quedé maravillada.
    El micro desprende nostalgia. Esos oficios que desaparecen en los tiempos actuales…
    Un abrazo

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Debido a la cantidad de spam que estoy recibiendo tendré que no admitir los "Anónimos".