
Hasta pronto chic@s:
Escribo esta entrada para informaros de que he recibido una oferta que no he podido rechazar, aunque me va a mantener apartado de la escritura por un largo tiempo. Los que me conocéis sabéis que llevo tres años en desempleo. Los ahorros «para cuando sea viejo» ya han dado de sí todo lo posible. Ha sido un salvavidas esto de la escritura, una huida de los problemas diarios pero por fin ya se ha terminado esta etapa de mi descarrera profesional. Soy de ciencias, por lo tanto os ruego que me perdonéis esta intromisión en las letras. Os agradezco los buenos ratos que he pasado leyendo vuestros blogs, así como el ánimo recibido a mis tontunas. Me ha llegado muy oportunamente la oferta definitiva: un puesto fijo y estable aquí, en la sección 6, calle 6, nicho 66 (los números no los he elegido yo) del Cementerio de la Almudena.
Nos vemos pronto, traed lo último escrito y lo comentamos.
He pedido a Malatilde, mi mujer, que ponga esta placa en la lápida:

Ahí en chiquitito dice:
"He aquí mi última entrada: Quise ser escritor, pero al final no pude evitar los lugares comunes, como este, que huele a tierra mojada".
Y en letras más pequeñas aún: "Fabrica de Lápidas Manuespada y Jesús Esnaola" a quienes dedico esta entrada, pues de algún modo han actuado de enterradores.
Casi me lo creo Ximens. Muy apropiado - correcto - acordarte de los enterradores en momentos tan húmedos. Lo de la Ablacc muy bueno.
ResponderEliminarUn abrazo póstumo.
Pues te voy a echar de menos Ximens. Ya me había acostumbrados a tus micros, llenos de ingenio y causticidad. Y a tus comentarios amables pero incisivos. Eso sí me alegro por tu vuelta al tajo. Ojalá sea un síntoma de que todo vuelve a la senda del crecimiento.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo y no te olvides del todo de nosotros. Haznos alguna visita, aunque sea la del doctor.
Y felicidades por cómo te despides, de esta forma tan ocurrente. Un fuerte abrazo.
¡Ay¡ Ximens, que no sé qué decir.
ResponderEliminarPero me voy a llorar a un rincón
Muchos besos
En tres palabras: Mu y bueno.
ResponderEliminarTe espero mañana.
Ximens, me encanta tu epitafio. Conjunta la tragedia del momento, la ironía del evento y la esperanza del mañana.
ResponderEliminarUn abrazo fuerte.
¡Jodido! qué susto me has dado, y eso que estaba preparada, he caído en la trampa...
ResponderEliminarCon qué no has elegido los números, y lo de lugares comunes, ya...
¡Eres bueno! Hasta para morirte.
Mañana a resucitar... y como tú dices nos vemos en el Infierno.
jajjjjaaaa, yo me lo estaba creyendo e iba elaborando una manera de convencerte. Pensaba en paralelo que te leía: Ximens, aunque tengas trabajo podrías hacerte un espacio para la escritura, Ximens, ¿que harás con la terraza? jajjaaaa
ResponderEliminarEso venía pensando hasta llegar al giro de tu narración, al lugar común de todos los mortales, jajajaaaaa
Me gustó muchísimo de verdad. No debes dejar nunca la escritura, te leí a hurtadillas porque debo preparar el encuentro familiar navideño pero me has alegrado, Ximens, ¡te felicito!
jejeje, qué os ha dao a todos/as...imagino que en algún bloglugar encontraré la respuesta.
ResponderEliminarPor cierto, mu bueno!
Un abrazo!
Yo también me lo creí, y estaba buscando tu teléfono en mi agenda, y... nO LO TENGO, ¿cómo puede ser?
ResponderEliminarFELIZ NAVIDAD, cuentista
Ximens, ni siquiera la mala hierba muere. Todos sabemos que seguirás escribiendo desde ese terrenito y que esa lápida será a partir de hoy un lugar de peregrinación para todos aquellos que vagamos por la existencia presos del virus de las palabras.
ResponderEliminarEres un artista, como decía alguien por aquí, incluso para morirte, figura hasta la sepultura que dice el refranero...
Estos meses que llevo paseando entre vosotros me han dado alegrías infinitas, conocer gente como tú ha sido sin duda una de las principales. Tenemos unas cervezas pendientes, y espero que sea pronto. Los mejores sueños para el 2012, a Ximens y a tod@s.
Una genialidad de las tuyas, querido Ximens.
ResponderEliminarCaí como una pardilla, lo reconozco.
No te mueras nunca. Tus letras son necesarias para almas sedientas.
Un abrazo.
Vaya Ximens, que sorpresa, muchas gracias por la dedicatoria, te ha quedado un epitafio muy realista. Me ha gustado mucho tu ultimo adiós. En vez de plañideras haremos risoterapia. Un abrazo desde el mas allá.
ResponderEliminarjajaja es buenísismo!!!! Desde la seriedad más absoluta del comienzo a no poder dejar de reir al final. Buenísimo.
ResponderEliminarSaludillos ranideños
Cuentista!!!
ResponderEliminarJa, ja, ja, reconozco que me lo había tragado. Sencillamente genial.
ResponderEliminarUn abrazo,
Pos que quieres que te diga...aqui en el infierno no se esta tan mal y a veces tambien nos dejan escribir un poco. Acuerdate si no del contrato que yo mismo una redacte y que tu firmaste sin prestar demasiada atencion...ese mismo segun el cual a partir de ahora y por el resto de la eternidad tu alma me pertenece tu cuerpo sera devorado por mis gusanos y tus ahorrillos pasan a engrosar la cuenta corriente de satan, nuestro dueño y señor. En fin no me enrollo mas. Te deseo una horrible estancia en el infierno.
ResponderEliminarDesde Cordoba, al sur del cadalso.
Muy bueno, Ximens.
ResponderEliminarAl principio, pensé que te ibas de verdad; después, recordé que en Elena Casero dijo lo de los epitafios para el día que está concluyendo ahora (¡se me había olvidado!), y creo que te veremos por aquí pronto, jajaja.
Un abrazo.
P.S.- Me gusta la interpretación que le diste a mi relato. En mi mente, no estrellé a los dos periodistas, pero no me parece mala idea, o dejarlos inconscientes mientras ven al muerto y hablan con él. Es lo bueno de los relatos: se prestan a variadas interpretaciones, como, en general, cualquier manifestación literaria: el lector hace de la obra su obra.
Pero que bueno Ximens!!!
ResponderEliminarEstaba yo pensando en que era una pena ahora que nos hemos encontrado perder un blogero tan bueno y me ha dado una carcajada estrepitosa, he asustado a mi familia, me miraban como si estuviese loca...
Besazos desde el aire de más acá
Magnífico.
ResponderEliminarDa gusto palmarla así.
Me pasaré regularmente por la lápida, como mucho otros, a llevarte micros o lo que sea. Y los comentamos, por supuesto.
Saludos
Pues, yo he tenido suerte de que al ver tu entrada ya había visto varios epitafios más en la red de lectura.
ResponderEliminar¿Qué haríamos sin tus textos y tus comentarios?
Un saludo.
Jó, Ximens, empezé a leerlo y ya estaba pensando en la pena que me producía perderte, y el caso es que cuando he terminado mi lectura, he pensado en que si alguna vez te fueras de verdad, nadie podrá quitarme estos buenos ratos leyéndote. No te vayas ... ya te buscamos algo más placentero y cómodo que ese nicho 66 en el que tiene pinta de esconderse el diablo.
ResponderEliminarUn beso "epitafial"
Me acerqué por auí ayer, mienztras cocinaba y me llevé tal susto-alegría (o alegría-susto) que de inmediato convoqué en la cocina al clan de coruñesas admiradoras de sus letras para darles la noticia. Claro que la culpa fue mía, porque no llegué al final.
ResponderEliminarMe has hecho reír y has logrado que se rieran de mi inocencia. ;o)
Un abrazo.
Por cierto, genial esa Malatilde. Dale textos, se los merece.
ResponderEliminarBravo, bravo y bravo, casi me lo he tragado :) Feliz resurrección, que a ti hay que decirte como a los artistas "no te mueras nunca" Besos
ResponderEliminarIba leyendo y pensaba: ¡Qué pena, con lo majete que era este Ximens...! Todo lo bueno, termina... Era un gran tipo... y más cosas similares, hasta que descubrí tu trampa navideña.
ResponderEliminarHa sido estupendo, felicidades porque me lo había tragado.
Un besazo.
Ay me has hecho reír Ximens!!!
ResponderEliminarAl principio pensé que iba en serio y todo...
Un abrazo!!
Si señor, una muerte literaria con nicho y todo
ResponderEliminarYo me paso por allí y charlamos de los mejores relatos
Abrazos
¿Relatos de miedo, o valen todos?
ResponderEliminarMis lágrimas llenan tu lápida de emoción.
ResponderEliminarBlogsaludos
Pues yo aún no sé si es verdad o mentira. Si es verdad, es una putada gorda. Si es mentira, es buenísimo. Así, ojalá sea lo segundo, Ximens.
ResponderEliminarUn abrazo
Ximens, menuda la has liado. Primero pensé que era verdad, luego que qué cosas se te ocurren y qué bien escribes y que mal rato me diste antes de llegar al final... Menos mal que el nombre de la mujer del personaje, no me sonaba de nada....
ResponderEliminarMuchos abrazos, señor escritor
Sin duda serás recordado, aunque un epitafio tan bueno no habría sido necesario, no señor.
ResponderEliminarYo también soy de ciencias, se hace lo que se puede, si.
Un saludo.
O sea, que en la Almudena , la reunión no será de perroflautas.
ResponderEliminarSusto que me has pegado, maldito.
Primero pensé que habías encontrado un curro, que dejabas de escribir, luego mosqueada, al final... No dejarás de ser Ximens.
Como seas mejor en las ciencias, que en las letras desde luego, cómprate el traje de gala para el próximo Nobel... anda que...
Yo también caí, mi querido amigo, si hasta sentí una pena enorme de saber que no iba a leer más textos tuyos en este espacio... o que no iba a recibir comentarios tan agudos y divertidos en el mío.
ResponderEliminarVuelve cuando quieras, pero vuelve.
Un abrazo.
HD
Esta mañana he encontrado entre los regalos que me han dejado en casa varios pergaminos pequeñitos con relatitos para regalar. Este tenía tu nombre así que te lo envío para que lo tengas. Me alegro de haber descubierto este microuniverso repleto de gente imprescindible. Feliz día de reyes.
ResponderEliminar7.- El reloj dio las ocho. Había llegado el momento de levantarse a ver los regalos. Al no poder incorporarse comprendió que nunca podría jugar con la nueva cometa. Estaba muerto.
Uhmmm... me he quedado algo pensativo al leer la entrada por primera vez, he ido a la cocina a hacerme un café rumiando tu entrada, la he vuelta a leer y ... me ha sacado del susto y una sonrisa.
ResponderEliminarCon estas cosas tan serías no se juegan, señor escritor. ¡Qué susto!
Miguel
Ingenioso y contundente. No te conocía. Me quedo. Me doy la bienvenida.
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