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martes, 28 de agosto de 2018

Memoria de sombras

(Fotografía de Cristina García Rodero)




                ¿A quién quieres más, a papá o a mamá? La verdad es que nunca supe contestar a esa pregunta tan malvada.
                     No rememorar los primeros años de nuestra vida es un mecanismo necesario para liberar a la persona de la dependencia de los padres. El placer de la lactancia, los arrumacos, las risas, las noches en vela, la protección de sus brazos, los besos, el «ven aquí mi niño», los sábados de fútbol, la pesca de los domingos, los paseos en bicicleta. Si recordáramos esa época infantil, nunca podríamos volar solos ni llevarlos a la residencia.
                    Maldita memoria de sombras que olvida lo más importante y solo me trae sus burlas y humillaciones, como la vez que a los dieciséis años se rió de mí porque me había enamorado; o aquella otra, ya universitario, en la que me regañaba diciéndome que no me estaban dando estudios para casarme con la hija de un obrero.
                   Como no puedo pagar la residencia de los dos, hoy, cincuenta años después, he tenido que dar una respuesta.

* * *
Con este microrrelato he participado en la convocatoria del concurso Esta Noche Te Cuento, en el que se proponía crear una historia inspirada en la fotografía realizada por Cristina García Rodero. 



martes, 13 de marzo de 2018

Pro domo sua

(Fotografía de Tom Waterhouse)


          En ocasiones, los sueños que anhelamos para con nuestros hijos se retuercen en escorzos del tiempo y te pasas el resto de tu vida mirando hacia atrás, pensando en esa sombra que arrastraremos siempre, preguntándote qué hicimos mal. Todo comenzó por culpa de nuestra melomanía, cuando llevamos a nuestra hija de diez años a clases de música. La profesora de violín nos dijo que todo virtuosismo no desarrollado antes de los quince años no se alcanzaría nunca, y que en Moscú estaban los mejores profesores. Ocho años de sacrificio, alternando vacaciones, unas veces su madre y otras yo, para estar más tiempo allí con ella. Nos hemos perdido su crecimiento, su día a día, todo por ella. Hemos sacrificado la vida y los ahorros para labrarle el futuro de Euterpe que quisimos para ella. Y ahora, nos vemos abandonados en una platea vacía, escuchando una composición sin armonía. Cuando nos visita, nuestros silencios de redonda se suceden en el pentagrama de nuestras vidas. Ella, sin embargo, dice que es feliz, no se acuerda del violín, nos habla de sus animales, de la vida en la reserva sudafricana de Madikwe, y de que cuando termine Biológicas se irá allí a vivir. 

* * *

viernes, 5 de enero de 2018

Carta a los Reyes Magos

(Foto tomada de Internet)

Queridos Reyes Magos:
Este año he sido muy buena, he estudiado mucho y no me he peleado con mi hermano. Como me ha dicho mi mamá que también lo estáis pasando mal, que tenéis problemas para pasar la frontera, voy a pedir pocas cosas. Quiero que me traigáis:
A mí, una cartera nueva para el colegio, sin muñequitos infantiles, mejor con fotos de Justin Bieber, para que no se rían de mí los otros niños.
A mi hermanito, una bicicleta roja con ruedines, un casco y un timbre.
A mi mamá, un estuche muy grande de maquillaje.
A mi papá.
María.

sábado, 30 de diciembre de 2017

A meses

(Fotograma de Tras la ventana, corto de Ana Suárez y Daniela Delgado)

         
         —Mamá, ¿qué hace ahí afuera el abuelo arañando la ventana?
         —Haz como si nada, ya sabes, desde que murió la abuela se pasa el día rezongando. Llama tú al tío y dile que hace dos días que tenía que haber venido a por él, pues a mí me dirá que para eso soy la hija.


jueves, 5 de enero de 2017

Fe


(Imagen tomada de Internet)

         —¿Quién se ha comido al niño Jesús! —preguntó la madre con cara desencajada.
         Su voz retumbó en las paredes de chapa. El silencio se mostró herrumbroso. El padre miró al hijo que le devolvió una mirada hambrienta. La pequeña agachó la cabeza al percibir que los tres volvían el rostro hacia ella, quiso ocultar sus ojos delatores bajo la mesa de formica pero no llegó a tiempo. Una rata se rascó los bigotes en el rincón.
         —¡Oh, Dios! —gritó la madre y se santiguó—. ¡Ahora nos privará de todo!
        El hijo imaginó la habitación sin las dos camas, sin la mesa y las cuatro sillas, sin la cocinilla en el rincón ni el belén sobre la vieja maleta. Vio barro.
        —Doña Margarita ha dicho que mañana es Navidad y que nacería otra vez el Niño Dios —dijo la niña con voz lluviosa—. Por eso pensé que... —y arrancó a llorar.
           —¡A la cama sin cenar! —dictaminó la madre.
           El niño tosió para espantar el frío.
           El padre cogió los tres camellos, dio uno a la madre, otro al hijo y se quedó con el de Baltasar, que le faltaba la cabeza. Todos salivaron y chuparon las figuritas de mazapán del año pasado.
          —La mula y el buey son para comer mañana, así que ya lo sabéis —advirtió la madre—. Y para Nochevieja Dios proveerá.

***
Relato con el que participo en el concurso de #cuentosdeNavidad de ZENDALIBROS.COM 




jueves, 19 de mayo de 2016

«La última cena» en Audio Lecturas



La poeta y escritora Jone Miren Asteinza (Nerim) ha puesto voz a uno de los microrrelatos que me gustaría no haber tenido que escribir. La escena del arroz es real.

Pinchad AQUÍ para escuchar y leer el micro «La última cena».

Os animo a que naveguéis por su blog Audiolecturas y escuchéis cuentos de grandes autores, y que os perdáis entre sus poemas y relatos en el blog Cajón secreto.

domingo, 3 de enero de 2016

Candor

(Ilustración realizada por Miguel Ángel Pérez para este microrrelato)

            Antes de que vuelva Papá Noel debo estar dormida pues es el único que de verdad existe. Bueno..., él y el Ratoncito Pérez. Las pasadas Navidades descubrí que los Reyes Magos eran mis padres. Los encontré acostados junto al árbol de Navidad cuando me levanté corriendo a por mis juguetes. Mamá tenía en la mano la botella de anís vacía. El cubo del agua para los camellos lo llevaba papá metido en la cabeza como un sombrero. Ambos estaban desnudos y los regalos permanecían aún sin envolver.

Madrid, 30 de noviembre de 2012

* * *
Este microrrelato y la ilustración fueron incluidos en la antología Despojos del Rec, de Bombín Rojo Editores, publicado en mayo de 2014.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Ayman

(Cuadro de Dora Alis Mera)

            Mi nombre significa afortunado, y lo fui. Tengo en la jaima un diario de viaje en francés donde mi madre hacía descripciones, escribía sentimientos, poesías y pequeños relatos, como este; también pintaba paisajes, personas y a mi padre (ojos color oasis, dientes sonrientes, barba rizada). A mí me dibujó muchas veces, en las últimas páginas, un bebé que parece un vellón con cara de dátil. Únicamente dispongo de una imagen de mi madre, un autorretrato en un manantial que refleja su rostro de agua y una palmera. Solo puedo soñarlos así, a lápices de colores, murieron cuando yo apenas contaba unos meses. Y sé cómo fallecieron porque ella lo dejó escrito. Se perdieron en el desierto del Teneré y se les terminó la gasolina. Al agotarse el agua mi padre se hizo un pequeño corte y nos dio de beber su propia sangre. Fue el primero en morir. Luego, mi madre hizo lo mismo. En su última noche, cuando vio el final próximo, describió el silencio de arena, el refulgir del firmamento, el horizonte nimbado y me pidió perdón. Sin embargo, el diario termina con una frase en árabe, por eso sé que murió sabiendo que yo viviría.


* * *
Con este microrrelato participo en el concurso Esta noche te cuento  que con motivo del centenario del nacimiento de Frank Sinatra había que inspirarse en su canción «My way».

AQUÍ podéis leer el relato en la página de los organizadores.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Bricolaje

(Imagen tomada de la red)


            Mamá se ha propuesto ser una auténtica profesional, hoy lo probará con la pistola. Lo pensó anoche mientras veíamos la televisión desde las sillas. Dijo que era la única manera de terminar con la presencia de mi padre. Mamá lo ha intentado con todo: con la espátula casi se corta las venas; con el cuchillo medio se salta un ojo; de tanto restregar con abrasivos tiene desollados los nudillos, las uñas manchadas de rojo y los ojos deslucidos de las emanaciones. Sí, creo que con una pistola decapadora podrá eliminar el olor que papá nos legó incrustado en el sillón.

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Este microrrelato ha resultado finalista semanal el 19/09/2015 en el programa Wonderland de Ràdio 4 de Radio Nacional de EspañaPincha AQUÍ si quieres leer en la página oficial el ganador y los otros dos finalistas.

martes, 26 de mayo de 2015

Fisura

(Fotografía realizada por Rafa Heredero para ilustrar el micro)

            Te entrega la carpeta de sentencias, lees la primera, miras el calvario que tienes sobre la Biblia. Después, firmas esa y todas las del día. Te llevan a casa. Al llegar, te desvistes con sonidos metálicos. Te pones el batín, besas a tu mujer, ríes, juegas con los hijos pequeños —los mayores están afuera—, colaboras en la preparación de la cena. Oyes gritos en el recibidor, tu primogénito —que es bueno y generoso como su madre— ha dado una patada en el ojo a su hermano —el que ha salido a ti, fuerte y bravo— por no dejarle la bicicleta. Más tarde, con tu mujer, acuerdas cuál será el castigo ejemplar. Satisfecho, duermes como si hibernaras, con la conciencia tranquila. Madrugas —siempre a las seis en punto suenan el reloj y las descargas—, te pones tu traje verde. Asistes a misa, comulgas —sin necesidad de confesar tus pecados contra el quinto— y pides a Dios que te ayude a ser justo. Llegas al trabajo devolviendo saludos. Al final del día, el secretario te entrega la carpeta, te acuerdas de tus hijos, miras el calvario, te fijas con detalle en el buen y mal ladrón. Hoy, por primera vez, dudas.

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Este microrrelato ha sido analizado en el Microscopio de Esta noche te cuento, donde se comentan textos sin conocer al autor. Pinchad AQUÍ si queréis ver el resultado. 

martes, 12 de mayo de 2015

El trato


            Moldeó en arcilla el vientre de una mujer —manantial de vida—, sobre él depositó un amuleto de ámbar —símbolo del sol y los espíritus como testigos— y otro de hierro —signo de firmeza en el compromiso—, como señal de que una de sus futuras hijas me sería entregada para un hijo mío y así asegurar la supervivencia de mi grupo. A cambio le entregué pieles de osos y comida para el camino.



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Con este microrrelato he participado en el concurso Calendario Microcuentista 2016, que llevará esa fotografía para el mes de abril. Pinchad AQUÍ si queréis leer ganador y finalistas. 

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Javier Merchante, de La Taberna del Callao, ha puesto voz al micro:


domingo, 22 de marzo de 2015

Picazones



             El palo de roble tallado que tenía Doña Mariana para rascarse la espalda terminaba en una pequeña mano cóncava. La artrosis le impedía hacerlo sin esa ayuda. Los picores comenzaron hace cinco años, justo la misma tarde en la que su hija abandonó el pueblo con una maleta de madera y una vergüenza.
         Cuando Don Sebastián se murió fue enterrado con su honor y Mercedes trajo a Pablito. Doña Mariana ya no siente picazón, sin embargo le gusta llamar al nieto para que le friccione la espalda, quiere sentir esa mano tierna acariciando la piel mientras sonríe a su hija. 

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Este relato ha quedado finalista semanal (21/03/2015) en el concurso Wonderland de RNE.


martes, 23 de diciembre de 2014

Cenizas


Fotografía de Gonz@josé


            Al abandonar la autopista apago la película del DVD y observo por la ventana. Me gusta mirar el horizonte y ver ese árbol que une el cielo y la tierra como en las piezas de un puzzle, que con cada curva va de un extremo a otro de la ventanilla como una pelota errática. Al hacerse de noche, miro las estrellas, su titilar y el rastro que dejan con las vibraciones. La luna salta a la comba con los cables de la luz. Los cascos no me los quito, para no escuchar el crepitar de las palabras de mis padres.

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Este relato ha quedado finalista semanal en el concurso Wonderland de RNE

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El pasado 17 de diciembre, Carlos G. Barba publicó mi microrrelato «La guerra ideal» en su blog «Un cuento al día».

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La revista «Cuentos para el andén» seleccionó mi definición de «magia» para su diccionario de Saturno.
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InternacionalMicrocuentista me pidió que explicara mi proceso creativo y fue publicado en su blog el 19 de diciembre.


sábado, 15 de febrero de 2014

Agentes del orden

Ilustración de Alex Dukal

            Oí sonidos suaves que procedían del salón, me asusté y desperté a mi marido. Juan cogió el calzador dispuesto a defender nuestro hogar y nuestras vidas. Allí abajo estaba el policía, con un plumero en la mano derecha y colocando los cacharos con la izquierda, la linterna en la boca. Llamé al servicio de alerta. Cuando oyó el ruido de cadenas saltó por la ventana, pero aún así le dio tiempo a sacudir el polvo del ficus. Al instante hizo presencia un grupo de ladrones con modernos medios de desorden, desbarataron los cajones, repartieron los platos sucios por los muebles, borraron las pistas impolutas e incluso hubo algún buen ladrón que sacó los restos de tortilla del cubo de la basura y los puso encima del televisor. Uno, posiblemente el más cobarde, saltó por la ventana persiguiendo al agente. Después de dejar la casa patas arriba, el capo nos dijo que parecía que no sobraba ningún objeto, que le detendrían pero que no serviría de nada, a las veinticuatro horas estaría volviendo a poner orden en las casas. Esa mañana, Juan y yo llegamos temprano al trabajo y con el temor de que cualquier día los policías puedan entrar en casa y recoger el cuarto de los niños.

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Este microrrelato ha quedado finalista en el Concurso de Lamicrobiblioteca correspondiente al mes de enero, junto con otros amigos. Pinchad en la imagen si queréis leerlos.




sábado, 1 de febrero de 2014

«El contestador automático» en La taberna del Callao


A los sevillanos les gustan los Montes de Toledo, por eso se han vuelto a subir a La Giralda para contemplarlos. Para oírlos debes pasarte por La taberna del Callao, donde se degustan los mejores vinos de la Red y ponen voz (cuando están un poco chispas) a los relatos que se dejan.

Pasad por ALLÍ, disfrutad de sus catas y de paso dejadle algún comentario como propina, a modo de IVA Cultural.

Muchas gracias a Javier Merchante y a Mari Carmen de las Casas por la locución, y a todo el equipo de colaboradores por la ambientación.

Como sé que te ha gustado, te invito a que oigas «Ni un te quiero» AQUÍ.

miércoles, 17 de julio de 2013

Contestador automático



            «En este momento no puedo atenderte, deja tu mensaje después de oír la señal».
            —Que digo, hijo, que como por los Santos os iréis a Benicasim, que no os preocupéis por mí, que me acerca al cementerio el señor Andrés, el del tercero.
            «En este momento no puedo atenderte, deja tu mensaje... la señal».
            —Mira, hijo, que si vais a venir en Navidad, digo que mejor a comer, así vosotros os podéis ir al teatro mientras yo me quedo con el niño. ¿Habéis tenido alguno más?
            «En este momento no puedo atenderte, deja tu mensaje... la señal».
            —Juanito, hijo, que como mañana es domingo de Pasión, que digo que si os acercáis esta tarde con el niño o quito el belén. No está bien que se junten el nacimiento y la muerte del Señor.
            «En este momento no puedo atenderte, deja tu mensaje... la señal».
            —Juan, hijo, solo era para decirte que he vendido el piso y me voy con el señor Andrés de crucero por el Mediterráneo. Para qué tener dos casas abiertas.
            —Perdona, mamá, es que no podía aten... ¿Estás hablando en serio?
            —En este momento no puedo atenderte, deja tu mensaje después de oír la pedorreta.
***
Con este microrrelato he participado en la propuesta del mes de julio (con el tema «Preferiría no hacerlo» homenaje a Bartleby el escribiente, de Melville) del concurso «Estanoche te cuento».
Pinchad AQUÍ si queréis leer el relato y y los comentarios recibidos en el blog de los organizadores. 

viernes, 18 de enero de 2013

La zona de confort


            Desperté sobresaltado al sentir unos dedos que acariciaban mi pecho. Me asusté, no eran los de mi mujer, pero sus caricias me levantaron otros recuerdos e hicimos el amor, ella con pasión y yo con remordimiento. En la cocina me dieron los buenos días y me besaron dos jovencitos que me llamaban papá, mas no eran mis hijos. Los miré con miedo. En la oficina fui recibido con sonrisas y el jefe me felicitó por los resultados en las ventas. Temí lo peor. Trabajé toda la jornada en asuntos que me gustaron. A la hora de salida me puse el abrigo y nadie me preguntó si tenía frío. Llegué temeroso a casa, sin embargo, la mujer me recibió con abrazos y besos; los chicos dejaron de jugar con la consola; todos juntos hicimos la cena y nos sentamos a ver y comentar una película que no disfruté.
            Fue al quedarme dormido cuando volví a sentirme tranquilo al saber que había sido una pesadilla: mi mujer me regañaba por la falta de espíritu, por no buscar un trabajo en el que ganara más, por intentar darle un beso; mis hijos se recluían en sus habitaciones, me evitaban y despreciaban mis conversaciones.
* * *  
Con este microrrelato participé en la propuesta del mes de enero del blog Esta noche te cuento.

El tema era «Cuando despertó...»

La ilustración de mes era: 


Pinchad AQUÍ para leer el relato y los comentarios recibidos en el blog de los organizadores


martes, 12 de julio de 2011

Ni un te quiero



Cómo pasa el tiempo. Cuatro años desde que te fuiste y me dejaste sola... Ya..., ya sé..., pero ellos tienen sus problemas, son otros tiempos, tanto trabajar para gastar y gastar y presumir. Dicen que el luto lo llevan en el interior, pero solo les veo divertirse. Debe estar muy dentro, pues ni por Los Santos han venido a verte. «Madre, nos vamos a Benicassim, a pasar el puente...», y aquí me veía yo sola, limpiando la sepultura para nada..., bueno sí, para ti y la zorra de tu hermana... ¡Bueno, ya sé!... Pero cuando vino no fue más que para traer unas flores de plástico, compradas en los chinos, que es roñosa hasta para eso... ¡Sí, me callo!... !No, eso no!, lo tumbó el viento cuando lo aparté para limpiar la lápida, se cayó, y se rompió porque también era barato... ¡Vale!, pero de algo tendré que hablar.
¿Sabes?, aquí al lado están enterrados los vecinos del panadero, sí, aquellos tan presumidos... sí, se mataron en un accidente con «mira...mi 4x4». ¡Pues no me callo! Ahora puedo decir lo que pienso, y mentarte lo que siempre callé. ¿Sabes el único reproche que te hago?... Pues que nunca te declaraste... Nunca, nunca... No querido, eso se lo dijiste al cura no a mí... Cuando yo te preguntaba me decías «sí», «que sí», «mucho», «también», ni un solo «te quiero»... ¿Cómo?... Perdona, pero fue tu padre el que se declaró al mío: «Juan, que veo a los muchachos muy encaprichaos, y antes que se engorronen es mejor apañarlos». «Sea, pero solo les doy la mula... ».
Sí..., es cierto..., nunca me lo dijiste pero me lo demostraste muchísimas veces... Qué sé yo lo que es mejor, nunca entendí de adivinanzas...
Esta raja mete el agua dentro, seguro... Mira que le dije al muchacho que viniera con la silicona, pero como sí nada... ¿El cristo?, pues de madera, el de cobre lo robaron... Si por ellos te meten en un nicho, pero me negué, quiero estar aquí contigo, pues fuiste un buen hombre... ¿Para siempre...?... Sí, apañado vas tú si te crees que te voy a dar otra mula..., y... ¡anda!, ¡échate para un lado!, que me estas clavando las costillas en la espalda.