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sábado, 24 de noviembre de 2018

Conversación con mi peluquera

(Fotografía de Víctor Lax) 



Cuando se murió mi marido lo tuve claro, nada de llevar sus restos al cementerio de la Almudena y tener que ir los fines de semana a llevarle flores, novedades y reproches. Como además de mi pensión me quedó la de viudedad, decidí que esta me la gastaría en arreglarme. Así pues, lo incineraron y sin que nadie lo supiera tiré sus cenizas en el cine París. Entonces sí, cada vez que había estreno, compraba un clavel y me iba a visitarlo en mi butaca preferida. Nunca pensé que el cine cerrase, me disgusté cuando abrieron los Salones Reina, pero me vino bien. Empecé a venir a tu peluquería, me aviaba con mis mejores vestidos, me presentaba por parte del novio y me sentaba en la tercera mesa de la izquierda, donde aproximadamente reposaba mi marido. Hice buenas amistades. Si había promociones comerciales, allí estaba yo, no compraba nada y me traía el regalo. Sin embargo, como sabes, con la crisis el salón cerró y abrieron el  Mercadona. Mi marido queda justo en la sección de charcutería, estará contento con lo que nos gustaban las gallinejas, pero ahora sí, chica, me remuerde la conciencia y me he hecho vegetariana.

* * *

Con este microrrelato he participado en la convocatoria del concurso Esta Noche Te Cuento, en el que se proponía crear una historia inspirada en la fotografía realizada por Victor Lax.

martes, 9 de mayo de 2017

Lo dejo

(El escritor, Albert Anker)

            He decidido no ser escritor, no plasmar en papel ninguna historia más ni dar mis novelas a la estampa. La culpa la tiene esa recomendación de la necesidad de leer mucho para escribir bien. He descubierto que iba a crear narraciones que ya están publicadas, por ello, es mejor dejarlo, pues, imagínate que después de estar unos años trabajando en una obra te presentas a una editorial y te dicen usted es un cachondo, ¿y eso?, esto que me trae es la novela Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós, ¡qué corte! Y es que ya me ha ocurrido varias veces, leer un libro y decir esto es lo que iba a escribir yo, por ejemplo, ese que empieza «Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento...», pues resulta que ya lo tiene publicado Gabriel García Márquez; o aquel que comencé con «En un lugar de los Montes de Toledo, de cuyo nombre no quiero acordarme...» y me dijo mi editor que le sonaba que eso ya existía. Luego, es mejor que me dedique a leer los buenos libros que ya he escrito y han firmado otros que creer que eres un autor que tiene mala memoria y se repite.


martes, 13 de septiembre de 2016

10/ Benicia, Justino y los filósofos

(Vincent van Gogh, viejo leyendo)

Benicia y Justino están sentados a la mesa camilla sobre la que hay una botella de vino tinto, un vaso y trozos de pan. Él lee un viejo Selecciones del Reader's Digest cosido con hilo de bramante en el lomo. Ella se sienta de lado con un cubo de aluminio entre las piernas, está picando una sandía.
—Mira, dice un filósofo, un tal Heráclito, que un hombre no se baña dos veces en el mismo río —comenta Justino, y alza la vista a la jofaina que se ve en la alcoba.         
—Pues las mujeres, cuando éramos jóvenes, nos lavábamos en la garganta una vez al año, por la Virgen de agosto, aunque no nos hiciera falta —responde Benicia, y se le viene a la mente las risas mojadas en la charca.
—¡No, mujer!, se refiere a que como el agua corre, cuando vuelves a entrar ya no es la misma y por lo tanto el río es otro —aclara Justino, luego toma el vaso y echa un trago.
—Nosotras sí que éramos otras, que los años no pasan en balde —dice Benicia, y se agacha con el cuchillo en punta para atrapar un trozo de sandía que ha caído fuera del cubo.
Justino se queda meditando la respuesta de Benicia, entra en duda y la imagina vestida con una túnica blanca, sentada en las escaleras de un templo y rodeada de jóvenes.
—¿Quiénes son los filósofos? —pregunta Benicia.
—Aquellos que reflexionan sobre los asuntos de la vida —responde Justino, y deja la revista zurcida sobre la mesa.
—¡Ah! ¡Como las amas de casa! —exclama Benicia, y empieza a migar los mendrugos— ¿Y tú en qué pensabas mientras segabas?
—En el tiempo, observaba el cielo, las nubes; calculaba cuántas fanegas sacaríamos; en que debía limpiar el granero; en si el muchacho llegaría para la trilla y en qué sé yo qué otros menesteres.
—Entonces tú también eras pensador, pero no comprabas la comida en los comercios. ¡Anda!, deja de beber y acerca esto a tus amigos —dice Benicia. Luego, se sacude las migajas del mandil.
Justino se levanta, toma el cubo, con paso quedo se acerca al corral trasero, abre la puerta de la cochiquera y dos hermosos cerdos lo miran con ojos de sabiduría.
—¡Aristo!, ¡Sócrates!, aquí os traigo la manduca que os ha preparado Benicia de Alejandría.


miércoles, 1 de junio de 2016

Noticias del mar




Nicosia, 7/12/2014:
            En inmersiones que se realizan a dos millas de la isla de Chipre, frente a la ciudad de Paphos, biólogos marinos están estudiando el comportamiento inusual de los peces Hemigrammus rhodostomus, también conocidos como Treta Borracho o más popularmente por Borrachitos. Avanzan en zigzag con temblorosos aleteos y se lanzan a por sus presas errando en un cincuenta por ciento de las veces. Pernoctan entre las rocas y hendiduras del lecho marino, pero no se retiran hasta altas horas de la madrugada, por eso no se los puede observar por las mañanas, salvo que estén de regreso.

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 Paphos, 8/12/2014:
            A una milla del puerto romano de la ciudad, los arqueólogos marinos han descubierto el pecio de una nave mercante del siglo VIII de una treintena de metros de eslora. Por los restos hallados, cientos de vasijas de vino que tienen grabados el nombre del comerciante, se sabe que el puerto de origen era del sur de Italia.

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Con este microrrelato participo en el concurso Esta noche te cuento  con motivo del Día Internacional de los Océanos.
AQUÍ podéis leer el relato en la página de los organizadores.

viernes, 18 de marzo de 2016

CSI: Anchuras de los Montes

(Guardia Civil, de Ernest Descals)

            El cabo Martínez presumía ante su mujer —analfabeta y observadora— de ser más rápido y sagaz que cualquiera de los investigadores que aparecían en las novelas policíacas que le prestaba el boticario. Ni Poirot, ni Holmes, ni Dupin, ni la mismísima Miss Marple, ni su colega el brigada Bevilacqua descubrían al criminal antes que él. Su método era infalible por la sencilla razón de que siempre empezaba la investigación literaria por la última página.
            Ella asentía sin dejar de tejer unos gruesos calcetines para los pies fríos de su marido, sabía que la cabeza la tenía caliente bajo el tricornio.

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Este microrrelato ha resultado finalista semanal el 12/03/2016 en el programa Wonderland de Ràdio 4 de Radio Nacional de España Pincha AQUÍ si quieres leer en la página oficial el ganador y los otros finalistas.






viernes, 11 de marzo de 2016

«La fragua» en libro y fotografía


Con ocasión de la entrega de premios del concurso Esta noche te cuento en San Vicente de la Barquera el pasado 5 de marzo, además de la presentación del libro «Cincuentos», la escritora y fotógrafa Eva García nos entregó a cada autor una fotografía realizada, bajo su mirada, para cada relato publicado.

Pinchad aquí si queréis comprar un ejemplar del libro Cincuentos.


Si quieres recorrer la exposición «1 imagen, 200 palabras» de Eva García, aquí tienes el enlace.

(La fragua, fotografía de Eva Garcia)

Y si te apetece releer mi microrrelato, este es el enlace: La fragua

Y si quieres que te lo mal lea yo, aquí me verás a partir del minuto 7: Video



domingo, 3 de enero de 2016

Candor

(Ilustración realizada por Miguel Ángel Pérez para este microrrelato)

            Antes de que vuelva Papá Noel debo estar dormida pues es el único que de verdad existe. Bueno..., él y el Ratoncito Pérez. Las pasadas Navidades descubrí que los Reyes Magos eran mis padres. Los encontré acostados junto al árbol de Navidad cuando me levanté corriendo a por mis juguetes. Mamá tenía en la mano la botella de anís vacía. El cubo del agua para los camellos lo llevaba papá metido en la cabeza como un sombrero. Ambos estaban desnudos y los regalos permanecían aún sin envolver.

Madrid, 30 de noviembre de 2012

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Este microrrelato y la ilustración fueron incluidos en la antología Despojos del Rec, de Bombín Rojo Editores, publicado en mayo de 2014.

martes, 3 de noviembre de 2015

e-pitafio


            Es el colmo, me he muerto y al entrar al cementerio me han dicho que si estoy dado de alta como finado que teclee el nombre y el RIP del nicho; si, por el contrario, era la primera vez debía registrarme, y que en el caso de haber perdido la contraseña respondiera al epitafio clave «¡Levántate, pájaro!» y me enviarían un recordatorio a mi correo póstumo. Me da rabia pues siempre he sido muy ordenado, aquí tengo la carpeta Windows con el certificado de defunción, acta de últimas voluntades, póliza del seguro de fallecimiento —por fin podré cobrarla— y los impresos para que mi mujer tramite la viudedad que tanto temía no llegar a disfrutar, pero la clave de acceso al camposanto no aparece. Soy miedoso en esto de darme de alta en las web de empresas desconocidas, temo que me entre un virus, también me amedrenta entrar en el cementerio y que me llene de troyanos y gusanos. En el servicio militar nos enseñaron aquello del «santo y seña» para las guardias, y que si no se respondía correctamente disparáramos a matar, pues eso deberían hacer aquí, si desconoces la contraseña: ¡que te disparen a resucitar!

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Con este microrrelato he participando en el concurso Esta noche te cuento  que con motivo del Día de los Difuntos tenía como lema los epitafios.
AQUÍ podéis leer el relato en la página de los organizadores.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Tregua epistolar

(Otto Schubert-1915)

            Caminaba a la pata coja por la trinchera y, a falta de otra, repartía el correo con la mano izquierda. A cada saltito se oía una detonación. Para el enemigo era como estar en la caseta de los patos de la feria. Así perdió la oreja derecha, el ojo izquierdo y le desportillaron la nariz. La raya del pelo pasó a ser natural. No obstante era nuestro talismán, durante seis meses no habíamos sufrido ninguna baja, salvo los trozos de carne que perdía. Acabamos compinchándonos con el enemigo. Nunca se olió que las cartas que recibíamos nos las enviaban ellos.

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Este microrrelato ha resultado ganador semanal el 17/10/2015 en el programa Wonderland de Ràdio 4 de Radio Nacional de EspañaPincha AQUÍ si quieres oírme leyendo el micro en el audio del programa, los comentarios del jurado así como leer los micros finalistas.

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También resultó con el accésit trimestral el 19/12/2015. Pincha AQUÍ si quieres oírme (minuto 17'30") leyendo el micro y en una breve entrevista. Tambien puedes escuchar a la ganadora Luz Leire.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Bricolaje

(Imagen tomada de la red)


            Mamá se ha propuesto ser una auténtica profesional, hoy lo probará con la pistola. Lo pensó anoche mientras veíamos la televisión desde las sillas. Dijo que era la única manera de terminar con la presencia de mi padre. Mamá lo ha intentado con todo: con la espátula casi se corta las venas; con el cuchillo medio se salta un ojo; de tanto restregar con abrasivos tiene desollados los nudillos, las uñas manchadas de rojo y los ojos deslucidos de las emanaciones. Sí, creo que con una pistola decapadora podrá eliminar el olor que papá nos legó incrustado en el sillón.

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Este microrrelato ha resultado finalista semanal el 19/09/2015 en el programa Wonderland de Ràdio 4 de Radio Nacional de EspañaPincha AQUÍ si quieres leer en la página oficial el ganador y los otros dos finalistas.

miércoles, 17 de junio de 2015

La fragua

(La fragua- Francisco de Goya)

            Depositados entre la herrumbre del patio, la zarina Alexandrovna (campana rusa que mantiene que el sabor a pólvora de su sonido inspiró a Tchaikovski el final de la Obertura 1812) encela al siempre sonriente almirante Nelson (ancla del Victoria, buque insignia en Trafalgar) con sus amores con el emperador Napoleón (cañón que resultó herido en Waterloo y que ahora está desvencijado en el almacén de desguaces).
            —Tras la batalla trajeron a casa del maestro campanero los restos de los cañones muertos, entre ellos venía herido uno de mi edad, quebrado y triste, al que pusieron a mi lado en la fragua. Yo llevaba años aguardando un badajo para ser trasladada a una catedral rusa, pero los tiempos andaban revueltos. El maestro, a quien no se le habían pasado por alto mis coqueteos con mi héroe, un día se lo llevó y me lo trajo transformado en un hermoso badajo que introdujo en mi interior.
          —Olvídese de esa relación oxidada e iniciemos un romance pulido, déjeme ser su campanero y que le arranque talanes de placer, ¡huyamos en mi navío! —le poetiza Nelson con voz húmeda. Alexandrovna se pone un poco ocre.
            Luego, enmudecen al ver acercarse batas azules con sopletes.


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(Fotografía de Eva García)

Este microrrelato ha sido seleccionado (co-ganador) en el concurso Esta noche te cuento, en el que en homenaje al segundo centenario de la batalla de Waterloo había que incluir cualquier tipo de cañón.
AQUÍ podéis leer el resto de ganadores (seleccionados para el libro) y los finalistas (mencionados).


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 Como premio ha sido incluido en el libro «Cincuentos»
e ilustrado con una fotografía de Eva García

jueves, 26 de febrero de 2015

La cadena en «La taberna del Callao»

(Ilustración de La Tía Gertrudis para el relato)

El relato «La cadena» que me publicó «Cuentos para el andén» en el Nº 9, ilustrado por La Tía Gertrudis, ahora en audio gracias a Javier Merchante y su equipo de actores de «La taberna del Callao».
Pincha en la imagen si lo puedes escuchar, y AQUÍ si quieres leerlo al mismo tiempo





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Por otro lado, «Un cuento al día» me ha publicado este mes dos microrrelatos:


miércoles, 26 de marzo de 2014

La cadena, desde Alemania



Los Montes de Toledo se ven desde Alemania.

¿Sabías que Cuentos para el andén se utiliza en un colegio en Hamburgo como material de apoyo para las clases de español?

Los alumnos han elaborado unos collages basados en tres relatos. Se trata de
               Peter Pan, de Fernando Iwasaki, del nº 8.
               Ecosistema, de José Mª Merino, del nº 13
               La cadena, de Javier Ximens, del nº9.

Muchas gracias a los profesores de Johann Rist Gymnasium, y a sus alumnos.


Si quieres leer el relato La cadena, pincha AQUÍ.

Para ver los tres collages: AQUÍ

Para leer y descargar Cuentos para el andén: AQUÍ

miércoles, 5 de marzo de 2014

9/ Benicia, Justino y los mercados

(Ilustración de L.Yáñez)


            Sentado en el verraco de granito que se trajo su padre de Torralba de Oropesa y que hace las veces de poyete junto a la puerta de la casa, Justino ojea el periódico que está en el suelo. Pasa las páginas con el bastón. A esa distancia solo puede ver los santos y las letras gordas.
          —Afirman los americanos que nuestros bancos, mercados y bonos son basura —informa a Benicia, que justo en ese momento monda patatas y recuerdos en la pila de lavar.
            —En lo de los abonos quizás tengan razón —responde Benicia acordándose de las aceitunas—, que a mí el aceite no me sabe igual desde que fumigamos los olivos. Sin embargo, en el mercado de Talavera buenas hortalizas que hay. Y en lo de los bancos —señala con el cuchillo al granito— es porque no han visto donde estás sentado —dice socarrona.
            —No, mujer, si se refieren a los dineros —aclara el lector de la prensa bastonada, pero Benicia apenas escucha pues está recordando a los americanos de La diligencia, que montados en el balcón del ayuntamiento disparaban a los indios que los perseguían desde la ventana de la botica. 

(La diligencia, John Ford)

            Justino pasa a garrotazos las páginas de economía y fútbol y al llegar a las de anuncios por palabras las enumera en silencio.
         —Estas son las que de verdad indican el estado del mercado: a más páginas, más miserias —asevera con voz labrada.
            —¿Y América por dónde cae? ¿Por el alba? —pregunta Benicia, que una vez peladas las patatas (como si fueran cabelleras) se ha puesto a quitar las pequeñas picaduras con la punta del cuchillo.
            —Por el ocaso —Y Justino señala con la garrota hacia la zahúrda.
           —Me lo barruntaba —responde su mujer. Luego, coge las mondas y las lleva al cubo de la basura. 

lunes, 24 de febrero de 2014

La cruzada de Marcelorámix


Combate entre el Carnaval y la Cuaresma - Bruegel el Viejo, 1559

            En el año 2000, toda Hispania estaba ocupada por los cristianos... ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles toledanos resistía aún al evangelizador, por ello, la jerarquía romana envió al padre Marcelo Rámiz, extremeño, un auténtico templario, para que les sometiera a la Fe Verdadera. Al llegar a aquel pueblo perdido entre los montes tuvo que decidir si exterminaba a los nativos con plagas celestiales o se integraba en sus costumbres paganas y —lobo a oveja— atraía a las bestias al rebaño divino. Don Marcelo vio la oportunidad cuando el cielo les cayó encima y el diluvio se llevó el salón de baile.
            Catorce años después no se entiende ningún carnaval sin la fiesta de máscaras organizado en las dependencias parroquiales. Adelanta el tapado de imágenes para que no vean el bautismo de vírgenes, la comunión de nalgas, la confirmación de perversiones sexuales, la consagración de deseos y la resurrección de pasiones jubiladas. Mientras entre los bancos, capillas y confesionarios se festeja la bacanal de la carne, con la pila bautismal rellena con el mejor vino de misa, el cura Marceloramixdesde el púlpito— hace inventario de los ausentes para el informe al obispado de los cristianizados en el ejercicio.

***
Con este microrrelato participo en la propuesta del mes de febrero (con el tema «en la fiesta de máscaras», «Esta noche te cuento»      
Pinchad AQUÍ si queréis leer el relato y los comentarios recibidos en el blog de los organizadores.
Ilustradora del mes: Sara Lew





sábado, 15 de febrero de 2014

Agentes del orden

Ilustración de Alex Dukal

            Oí sonidos suaves que procedían del salón, me asusté y desperté a mi marido. Juan cogió el calzador dispuesto a defender nuestro hogar y nuestras vidas. Allí abajo estaba el policía, con un plumero en la mano derecha y colocando los cacharos con la izquierda, la linterna en la boca. Llamé al servicio de alerta. Cuando oyó el ruido de cadenas saltó por la ventana, pero aún así le dio tiempo a sacudir el polvo del ficus. Al instante hizo presencia un grupo de ladrones con modernos medios de desorden, desbarataron los cajones, repartieron los platos sucios por los muebles, borraron las pistas impolutas e incluso hubo algún buen ladrón que sacó los restos de tortilla del cubo de la basura y los puso encima del televisor. Uno, posiblemente el más cobarde, saltó por la ventana persiguiendo al agente. Después de dejar la casa patas arriba, el capo nos dijo que parecía que no sobraba ningún objeto, que le detendrían pero que no serviría de nada, a las veinticuatro horas estaría volviendo a poner orden en las casas. Esa mañana, Juan y yo llegamos temprano al trabajo y con el temor de que cualquier día los policías puedan entrar en casa y recoger el cuarto de los niños.

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Este microrrelato ha quedado finalista en el Concurso de Lamicrobiblioteca correspondiente al mes de enero, junto con otros amigos. Pinchad en la imagen si queréis leerlos.




sábado, 1 de febrero de 2014

«El contestador automático» en La taberna del Callao


A los sevillanos les gustan los Montes de Toledo, por eso se han vuelto a subir a La Giralda para contemplarlos. Para oírlos debes pasarte por La taberna del Callao, donde se degustan los mejores vinos de la Red y ponen voz (cuando están un poco chispas) a los relatos que se dejan.

Pasad por ALLÍ, disfrutad de sus catas y de paso dejadle algún comentario como propina, a modo de IVA Cultural.

Muchas gracias a Javier Merchante y a Mari Carmen de las Casas por la locución, y a todo el equipo de colaboradores por la ambientación.

Como sé que te ha gustado, te invito a que oigas «Ni un te quiero» AQUÍ.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

«Contestador automático» en Onda Cero Cantabria


Los Montes de Toledo se ven (y se oyen) desde Cantabria.

Begoña Heredia lee cuentos del concurso "Esta noche tecuento" en el programa Cuento Contigo de Onda Cero Cantabria. Hoy le ha tocado a "Contestador automático".

¡¡Muchas gracias!!


miércoles, 20 de noviembre de 2013

Al loro con el DRAE


            Como escritor —si no tienes hijos— es muy importante estar al tanto de las últimas actualizaciones que realiza la Academia de la Lengua, te puede salvar la vida.
            —¡Julio, ven! —oí que me llamaba la dama seca a la que recurro cuando no sé cerrar un relato.
            —Voy —respondí, y como autor erudito seguí viendo el partido de fútbol a favor de los recortes presupuestarios en Cultura.
            Se conoce que aburrida por la espera se entretuvo hojeando el diccionario que tengo en el atril del escritorio, como libro sagrado. Se marchó airada —hasta el extremo de guadañar el visillo de encajes que me regaló mi madre para que no me plagiaran los vecinos— y me dijo que la próxima vez volvería cuando estuviera dormido sobre el teclado.
            Doblemente satisfecho —el Rayo Vallecano había goleado al torero José Tomás—, al finalizar la retransmisión me dirigí a mi mesa y observé qué había estado leyendo la mala mujer. Qué lista es, pensé, no se le escapa nada ni nadie.
            El diccionario estaba abierto por esta locución:

            «voy. 1. loc. exclm. coloq.: Respuesta de un hijo a la llamada de sus padres con el significado de "No me esperes"»
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Con este el microrrelato he participado en la propuesta del mes de noviembre (con el tema  «Inventa una palabra», homenaje a Julio Cortázar del concurso «Esta noche te cuento»

Pinchad AQUÍ si queréis leer los comentarios recibidos en el blog de los organizadores.

 Ilustrador del mes: Juan Luís López Anaya



domingo, 3 de noviembre de 2013

«Ni un te quiero» en La taberna del Callao




Desde Sevilla se oyen los Montes de Toledo, desde lo alto de La Giralda se ven, pero para oírlos debes pasarte por La taberna del Callao, que ni por esas se callan, todo lo contrario, sirven buenos vinos —como para resucitar a los muertos— y no paran de poner voz a los relatos que escribimos. Pasad por ALLÍ, disfrutad de sus catas y de paso dejadle algún comentario como propina, que con la crisis están un poco necesitados de ánimos.

Muchas gracias a Javier Merchante por la iniciativa, a Mari Carmen de las Casas por la locución (da vida a la protagonista) y a todo su equipo de colaboradores.