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miércoles, 9 de marzo de 2016

Los Montes de Toledo se ven y se leen desde Perú

La revista Plesiosaurio, editada por Abismo Editores, dedicada a la ficción breve peruana desde hace nueve años, me ha concedido el honor de publicar dos microrrelatos en su Nº 8 de marzo de 2016.

Muchas gracias a Rony Vásquez  y al resto de miembros del Comité Editorial por invitarme.

En este blog Plesiosaurio os podéis descargar la revista en su versión digital (así como todas las publicadas hasta la fecha).

En la página 19 del Volumen 2 están mis micros Ana≠anA y Hematófago.

Y en la página 38 hay dos micros de Pedro Sánchez Megreira, uno de ellos me lo dedicó en su libro Verde como el Hielo.

Los micros, aquí en los Montes:  Ana≠anA y Hematófago.


domingo, 3 de enero de 2016

Candor

(Ilustración realizada por Miguel Ángel Pérez para este microrrelato)

            Antes de que vuelva Papá Noel debo estar dormida pues es el único que de verdad existe. Bueno..., él y el Ratoncito Pérez. Las pasadas Navidades descubrí que los Reyes Magos eran mis padres. Los encontré acostados junto al árbol de Navidad cuando me levanté corriendo a por mis juguetes. Mamá tenía en la mano la botella de anís vacía. El cubo del agua para los camellos lo llevaba papá metido en la cabeza como un sombrero. Ambos estaban desnudos y los regalos permanecían aún sin envolver.

Madrid, 30 de noviembre de 2012

* * *
Este microrrelato y la ilustración fueron incluidos en la antología Despojos del Rec, de Bombín Rojo Editores, publicado en mayo de 2014.

viernes, 23 de octubre de 2015

El libro de la Primavera de Relatos Indignados 2013-2014



PARA DESCARGAR EL LIBRO PINCHA EN ESTE ENLACE: PMI 2013 2014


Ya se puede descargar el libro de la Primavera de Microrrelatos Indignados 2013 - 2014, organizada por Miguel Torija.
La descarga se realizará mediante la plataforma Bubok y cuesta 1,21 €, claro que puedes comprar varios y repartir entre tus amigos.
Todos los beneficios obtenidos con las descargas se entregarán a la ONG Agua pura.
En este enlace podéis encontrar el listado de participantes que aparecen en el libro.
Este libro nunca hubiese salido adelante sin el impulso, el esfuerzo y la constancia de Juan Fran Núñez Parreño, que ha reunido y maquetado todos los relatos, ilustraciones e imágenes que participaron en las Primaveras de Microrrelatos Indignados de 2013 y 2014.


En él aparecen mis microrrelatos:




martes, 22 de septiembre de 2015

Los montesdetoledo en la Revista Microfilias


Los Montes de Toledo se ven (y se leen) desde Sevilla.

En el Nº 3 de la Revista Microfilias, editado electrónicamente por Libros al Albur, se incluye tres microrrelatos míos.  Muchas gracias a Patricia Nasello, editora y coordinadora del proyecto.

Pincha AQUÍ para leer los micros: La guerra ideal, El pez de Pedrito e Isla Isabel.





lunes, 26 de enero de 2015

Sabor amarillo verdoso


            Descubierta la causa del anieblado paisaje cántabro que durante los últimos días ha ocultado buena parte del territorio, el gobierno autonómico está estudiando qué medidas tomar para recuperar el color verde. Es conocida la existencia de culturas que no permiten que se les fotografíe, aducen que pierden el alma. Como consecuencia de la campaña «a qué sabe Cantabria» por todas las ferias internacionales, ha sido tal la afluencia de japoneses que además de marcharse con la tripa llena de los sabrosos guisos, han agotado las memorias de sus cámaras con fotografías de las montañas, los valles y las playas, hasta el extremo de llevarse el alma del paisaje. En el aeropuerto de Santander se les ha pedido que eliminen la mitad de las imágenes, han accedido con su gran sonrisa amarilla pues saben que el sabor cántabro nunca se les podrá borrar de la memoria.

            La sorpresa ha sido que levantada la niebla todo está en su sitio y color, salvo los pastos. Se sospecha que como fruto del efecto llamada de la calidad de la leche y los quesos, y aprovechando que nadie las veía, las vacas de los territorios adyacentes han entrado y pastado a sus anchas.

* * *

Esta ha sido mi aportación al concurso «A qué sabe Cantabria» —organizado el Parlamento de Cantabria con motivo del XXXIII Aniversario del Estatuto de Autonomía— y que ha sido seleccionado para su publicación. Aquí podéis leer y descargar el pdf con el relato ganador, los finalistas y los seleccionados. 

jueves, 21 de agosto de 2014

La pluma (wieczne pióro)

(A mi padre y mi hija)

            Cuando regresé del viaje de novios tenía trabajo pendiente, mi editor estaba de los nervios, con la boda había retrasado la entrega del último cuento necesario para publicar el tercer libro de relatos. Sara también debía finalizar unos diseños. Decidí irme a la casa del pueblo. No era extraño escaparme a mediados de semana y, en aquel ambiente de mi niñez, tirar de las alforjas de la memoria para crear cuentos o columnas.
            Estaba avanzado el otoño, amenazaba tormenta, por eso preferí escribir en el despacho que había sido de mi padre, rodeado de libros y objetos de mis antepasados. Hasta la gran emigración de los años sesenta fue la casa del maestro. Luego siguió siéndolo, pero ya era un pueblo sin maestro ni escuela ni niños.
            El despacho era —y es— amplio, con una gran estantería llena de libros en una pared. En otra: cuadros, fotografías, títulos que ascendían la colina de la familia hasta el siglo XVIII y que se calentaban junto a la chimenea. Al fondo, delante de una gran cristalera abierta al patio, la mesa de madera en la cual mi padre escribía sus versos y novelas. En ella colocaba yo el ordenador y tecleaba mis historias que eran verdaderas aunque no hubieran ocurrido.
            Recuperé el documento donde había iniciado el relato sobre un escritor —yo—, al cual le acaban de comunicar que iba a ser padre primerizo de una niña —más yo—, y empieza a imaginarse un futuro para esa hija: cómo le instruiría en la labranza de lo literario, el sembrado de las palabras, el riego de la poesía y al final le pasaría las cosechas de autor bajo la promesa de cuidarle en su último capítulo. No voy a desvelar más para no nublar la posible lectura.
            Aquí, en los montes, son frecuentes las tormentas. No nos asustan pero las respetamos, pues sabemos casos de incendios, muertos por la chispa, árboles y rocas partidas. A media tarde, cuando los primeros truenos empezaron a sonar, salvé el documento y apagué el ordenador. Decidí seguir escribiendo en folios de impresora que ya transcribiría después. Continué el relato con el bolígrafo que siempre llevo junto a la libreta de notas, pero al poco se agotó la tinta. Enredando en los cajones encontré la pluma estilográfica negra que le habíamos regalado a mi padre cuando se jubiló. Estaba seca, pero hallé cartuchos llenos. Fue trazar las primeras líneas y recordarle, sentirme él. Las frases que me salían parecían sacadas de su prosa, de sus versos. Lo recuerdo porque escribir sobre asuntos del pueblo me cuesta trabajo. Pero con la pluma de mi padre aquello era más fácil. Quizás fueran sentimientos que se le quedaron en el tintero, o el cálamo, como lo llamaba él. Estando en estas transmutaciones literarias el cielo se encendió y un trueno hizo quejarse a todas las maderas. Dejé la estilográfica en el escritorio y salí a la puerta de la calle a ver la tormenta: llovía intensamente y los cantos rodados del suelo de la calzada, cubiertos por una gasa de agua, lucían multicolores. De pronto otro rayo partió el cielo y fue sujetado por la torre del ayuntamiento. El estruendo ensordeció mis oídos, me congeló el corazón. Cerré la puerta y volví adentro.
            Cuando entré en el despacho mi padre estaba sentado en el escritorio mirando su manuscrito, con la pluma en la mano. Se volvió y me dijo:
            —¡Ah!, eres tú, menuda la que está cayendo —Y, ajustándose las lentes, prosiguió.
            No me resultó extraño encontrarle tratando de escribir en los folios, sabía que en algún momento iba a ocurrir. Justo antes de morir —hacía una década—, me pidió que le terminara de pasar a limpio las cuartillas donde narraba la numantina defensa de su vida, la de sus padres y hermanas, en su casa —esta—, siendo un joven de apenas dieciséis años, cercados durante cincuenta y cinco días por turbas asesinas. No pude.
            —Lo intenté, papá —le dije, justificándome.
            —Lo sé —me respondió—, pero no descansaré hasta...
            Me tendió la pluma. La cogí. Se levantó y, acercándose a la chimenea apagada, dijo que hacía frío.
            Me senté, leí sus últimas frases, aquellas palabras que me paralizaban cada vez que quise proseguirlas: «A media noche oí unos pasos en la escalera que retumbaban como si fueran las botas de alguna persona. Oí el “miau” del gato y eso me tranquilizó,».
            La última frase estaba escrita de tal modo que parecía que a la pluma se le extinguiera la tinta: un trazo de cordel transformándose en hilo y terminando en una coma deshilachada. Así fue. Se le iba la tinta de la vida, murió un día después. Tras esa coma estaban su sufrimiento y mi existencia, esa fue la causa por la cual nunca pude acabarlo.
            El patio se iluminó con otro estruendo. Sentí frío. Me volví para decirle que aún no estaba preparado.
            —¡Ah!, hija, eres tú, menuda la que está cayendo —dije, tras lo cual me ajusté las gafas y continué intentando transcribir la frase siguiente a aquella coma paralizante.

            —Papá, déjame que prosiga yo... —me dijo, cogiéndome la pluma de su abuelo con la mano—. Así podéis descansar en paz los dos.

* * *


Relato incluido en el nº 27 de la revista «¿Español? Sí, gracias», publicada en Polonia por la Editorial Colorful Media para aprender español de los Montes de Toledo. Va acompañado de un amplio vocabulario en polaco.

Pinchad en las fotos para ver el original y aprender algo de polaco.


jueves, 26 de junio de 2014

Sarmiento quebrado



              Como un vástago arrancado de la cepa me sentí cuando tuve que abandonar mi tronco, mis surcos, el olor a tierra regada, el sabor del tocino, el vino seco de la bota y a mi gente para ir a la guerra.
            Mi madre: aroma de heno, silencios amorosos, aljibe de consuelos, troje de recuerdos, tacto rugoso de su lana. Su toquilla.
            Mi María: aquel beso en los caños, como brisa del atardecer, suave y tímido, pluma acariciando mis labios; su cuerpo en la era, la cabeza sobre la albarda; el brillo de sus ojos, el cielo en la tierra. Su chal.
            Mi Carmencita: queso ahumado con jaras, sabor a pan recién horneado, risas de jilgueros en flor, simiente de esperanzas; acariciar su piel, pasar la mano por la mies. Su mantilla.
            La matanza. Cuerpos socarrados abiertos en canal. Barrigas hinchadas. Carne chamuscada. Tripas serpenteantes. Moscas a la sangre coagulada. Chicharras con gritos de espanto. Miradas acres de árboles calcinados. Hedor de cadáveres sazonados con pólvora. Matarifes en retaguardia.
            En el rastrojo, entre espigas humanas segadas y con el cielo azul por mortaja, veo tres estrellas de luto: decidles que no me esperen para la vendimia.
* * *

viernes, 6 de junio de 2014

Viejos amigos, una aproximación al mundo de la vejez


La idea del escritor Pablo Gonz de hacer un audiolibro de microrrelatos en homenaje a nuestros mayores (Ver mi entrada Viejos amigos -Audiolibro) ha sido llevado por Internacional Microcuentista a una bella antología en formato digital que podéis leer a continuación, e incluso descargar.
Mi aportación es El corazón no entiende de mojones, en la página 34, pero sin duda los mejores relatos son los demás.

viernes, 21 de febrero de 2014

Benicia y Justino van de excursión


Los Montes de Toledo se ven desde la fábrica Xerox.

Benicia y Justino de la mano del Comité de Empresa y en un viaje organizado por el Hogar del Pensionista han visitado a antiguos compañeros madrileños.

Pon tu navaja AQUÍ para leerlos en la revista XEROMANIA.


sábado, 15 de febrero de 2014

Agentes del orden

Ilustración de Alex Dukal

            Oí sonidos suaves que procedían del salón, me asusté y desperté a mi marido. Juan cogió el calzador dispuesto a defender nuestro hogar y nuestras vidas. Allí abajo estaba el policía, con un plumero en la mano derecha y colocando los cacharos con la izquierda, la linterna en la boca. Llamé al servicio de alerta. Cuando oyó el ruido de cadenas saltó por la ventana, pero aún así le dio tiempo a sacudir el polvo del ficus. Al instante hizo presencia un grupo de ladrones con modernos medios de desorden, desbarataron los cajones, repartieron los platos sucios por los muebles, borraron las pistas impolutas e incluso hubo algún buen ladrón que sacó los restos de tortilla del cubo de la basura y los puso encima del televisor. Uno, posiblemente el más cobarde, saltó por la ventana persiguiendo al agente. Después de dejar la casa patas arriba, el capo nos dijo que parecía que no sobraba ningún objeto, que le detendrían pero que no serviría de nada, a las veinticuatro horas estaría volviendo a poner orden en las casas. Esa mañana, Juan y yo llegamos temprano al trabajo y con el temor de que cualquier día los policías puedan entrar en casa y recoger el cuarto de los niños.

* * *


Este microrrelato ha quedado finalista en el Concurso de Lamicrobiblioteca correspondiente al mes de enero, junto con otros amigos. Pinchad en la imagen si queréis leerlos.




sábado, 21 de diciembre de 2013

LECTURES D'ESPAGNE 2, une anthologie vivante



Los Montes de Toledo se ven desde Francia.

Caroline Lepage, Profesora de Literatura Iberoamericana de la Universidad de Poitiers, y su equipo de Lectures d' ailleurs / Tradabordo han traducido al francés cinco de mis microrrelatos, y los han incluido en la antología digital "LECTURES D'ESPAGNE 2, une anthologie vivante" junto a otros muchos autores y amigos.

Agradezco a Caroline, Elena Geneau y a las traductoras que han intervenido, que pongan en la lengua de Émile Zola estos cuentos de un castellano aficionado a la escritura.

Mis relatos aparecen a partir de la página 225.

lunes, 2 de diciembre de 2013

«MicroEcos ilustrados»

«MicroEcos ilustrados» es la publicación digital y gratuita en la que se han unido todas las colaboraciones que escritores, ilustradores y fotógrafos han realizado —durante dos años— a los «lunes ecologistas» que tuvieron cabida en el blog «Microrrelatos al por mayor» de Luisa Hurtado González.



Podéis imprimirlos, es un buen regalo para hacer estas Navidades.

Yo he colaborado con "Emboscados" (página 41) y "Ciervos" (página 49), en ambos casos ilustrados por Juan Luis López Anaya.