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miércoles, 29 de noviembre de 2017

Ranoir

(Fotografía de Mar del Rey, escritora)



            A la charca de las ranas ya no acuden príncipes melancólicos y tímidos que añoran a una joven hermosa a la que alguna bruja maligna haya embrujado. Tampoco se acercan los empleados municipales a limpiar residuos atrapados por la belleza reflejada. A nadie le interesan ya ni príncipes ni barrenderos. Solo las estrellas y la luna siguen tremolando en la superficie. Sin embargo, las ranas están más felices. Ahora que pueden nadar sin tanto temor a ser besuqueadas, ni a quedar presas en las redes, se dedican a decorar con flores, bacterias, algas, hojas y ramitas —como cuadros impresionistas en lienzos de cielo espejeado— los sueños de los desempleados que deambulan por el parque, saben que en ellos está la esperanza, aunque ellas tengan que volver a esconderse.

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Este microrrelato ha sido mencionado en el concurso Esta noche te cuento
El tema de la convocatoria eran los seres mágico.
AQUÍ podéis leer el relato en la página de los organizadores, y en este ENLACE la relación de seleccionados y mencionados.


martes, 20 de junio de 2017

Esnobismo


            La constreñida economía ha originado que sea un artículo de lujo disponer de un puesto de trabajo. Algunos emprendedores han descubierto un nicho de mercado y han empezado a comercializarlos. Si paseas por las principales calles comerciales de las grandes ciudades podrás pararte frente a los escaparates en los que se exponen para su venta. Así, no es extraño encontrar a un actor sentado en una mesa de oficina tecleando en un ordenador; otro, con un disfraz de fontanero que simula arreglar las tuberías de un cuarto de baño. La multitud de viandantes que pegados al cristal contemplan los productos con envidia saben que a esos precios inalcanzables solo están reservados para los ricos. Estos, siempre deseosos de destacarse sobre el resto de los mortales, no dudan en comprar un empleo y ejercerlo, ya sea panadero o repartidor de pizzas. Esto no es nuevo, ya a María Antonieta le gustaba jugar a los campesinos en la aldea del Petit Trianon. Mas es una moda, sin duda ocurrirá como con todo, cuando se pongan en el mercado muchos puestos de trabajo, la clase media querrá emular a la alta y empezará a adquirirlos, se popularizarán, momento en el cual perderá el interés para los ricos y dejaran de consumirlos. Las personas que pertenecen a la clase vulnerable no se verán afectadas, nunca podrán optar a esos productos, salvo que se los entreguen por caridad o los roben.



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(Francisco Javier Cebollero, un desempleado oriundo de Zaragoza)
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Con este microrrelato participo en la Primavera de Microrrelatos Indignados de 2017, que con el tema «Desigualdades Económicas y Sociales» ha organizado Miguel Torija Marti. En su blog La colina naranja encontraréis todos los autores y microrrelatos participantes.



jueves, 25 de mayo de 2017

Salario Mínimo Interprofesional

(Sergio Cerchi)

         Los amigos del barrio no se creen que haya encontrado trabajo, me dicen que ya es mala suerte, solo uno de cada diez mil lo encuentra. Me han preguntado si no tenía seguro de empleo y les he dicho la verdad, que no. «Pues ahora te volverán las preocupaciones, tendrás que vivir por encima de tus posibilidades», que ya no me quedará para pagar los gastos de la Berlingo, ni los recibos de luz y agua, ni el alquiler; que apenas podré comprar comida y que me olvide de la ropa. Les dije que tan solo es temporal, mientras está de baja uno que voy a sustituir. Los muy cachondos me proponen que si consigo la dirección, ellos se encargan de que le den el alta de inmediato, ¡qué brutos! Pero es que lo estaba pasando bien, ajustado, suficiente para lo imprescindible y sin necesidad de que me ayudaran los abuelos. A ver cómo se lo toman ahora. Deseo que sea por pocos meses para que no me de tiempo a generar deudas que no pueda tapar cuando finalice el contrato. Aún no le he dicho nada a mi mujer, me da vergüenza, pero acabará por enterarse.


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Con este microrrelato he obtenido el 5º Premio, en la categoría Madrid, en el  IV certamen de microrrelatos Vallecas Calle del Libro organizado por vallecas todo cultura.

jueves, 19 de mayo de 2016

«La última cena» en Audio Lecturas



La poeta y escritora Jone Miren Asteinza (Nerim) ha puesto voz a uno de los microrrelatos que me gustaría no haber tenido que escribir. La escena del arroz es real.

Pinchad AQUÍ para escuchar y leer el micro «La última cena».

Os animo a que naveguéis por su blog Audiolecturas y escuchéis cuentos de grandes autores, y que os perdáis entre sus poemas y relatos en el blog Cajón secreto.

viernes, 23 de octubre de 2015

El libro de la Primavera de Relatos Indignados 2013-2014



PARA DESCARGAR EL LIBRO PINCHA EN ESTE ENLACE: PMI 2013 2014


Ya se puede descargar el libro de la Primavera de Microrrelatos Indignados 2013 - 2014, organizada por Miguel Torija.
La descarga se realizará mediante la plataforma Bubok y cuesta 1,21 €, claro que puedes comprar varios y repartir entre tus amigos.
Todos los beneficios obtenidos con las descargas se entregarán a la ONG Agua pura.
En este enlace podéis encontrar el listado de participantes que aparecen en el libro.
Este libro nunca hubiese salido adelante sin el impulso, el esfuerzo y la constancia de Juan Fran Núñez Parreño, que ha reunido y maquetado todos los relatos, ilustraciones e imágenes que participaron en las Primaveras de Microrrelatos Indignados de 2013 y 2014.


En él aparecen mis microrrelatos:




jueves, 15 de mayo de 2014

La hora de las hoces


            La tripa se me ha hinchado, al principio lo achaqué a las cervecitas que me tomaba en las largas jornadas sin trabajar. Se acabó el dinero, ya no bebo, pero la barriga se sigue inflando. Debe de ser contagioso pues a mis hijos les ocurre lo mismo. María, sin embargo, ha perdido muchos kilos, durante unos meses ha vuelto a estar joven, pero no se ha mantenido, ya apenas tiene pechos y se le notan las costillas.
            Vuelven los tiempos de mesas camillas, braseros, cabrillas en las piernas, sabañones en las orejas, bufandas en casa, luces de diez vatios y Ustedes son formidables. Vuelven las raciones de pan con dedo, las sopas de gallina, el cuartillo de leche y el mañana se lo paga mi madre. Vuelven los dones, don Tal y don Cual, la misa del domingo, la confesión de nuestros pecados y el deme algo por caridad.
            Después de unos meses de espera nos han dado hora para el médico de la Beneficencia. Lo que son las cosas, ni nos ha reconocido, ni diga treinta y tres, ni tosa, ni nada de nada. Nos ha entregado una estampita a cada uno —a mí de Escrivá de Balaguer, a María de la Virgen del Rocío, los niños miran con ansia una del Cordero Pascual—, y que les recemos tres veces al día, cada ocho horas, y que si no notamos mejoría nos acerquemos a Cáritas, que allí quizás puedan hacer algo por nosotros y que pase el siguiente.

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Esta es mi aportación  a la  convocatoria  “Primavera de microrrelatos indignados 2014. Si quieres leer más  indignados, visita el blog del organizador La colina naranja, pincha AQUÍ  

miércoles, 19 de junio de 2013

Vórtice

Escultura de Bruno Catalano

            No veo mi reflejo en el cristal de la oficina de subsidios pero sé dónde se ha quedado. Todas las mañanas, cuando iba al trabajo, me cruzaba con él en un escaparate. Mientras yo escribía informes, él permanecía en casa encargándose de los asuntos familiares. Por la tarde, al finalizar la jornada, nos volvíamos a cruzar y si yo limpiaba el comedor, él estudiaba en la empresa cómo desarrollar el nuevo producto.
            La primera vez que nos ocurrió fue en la vidriera de la inmobiliaria; meses después, frente a la tienda de trajes de novios y así en sucesivos comercios: muebles del hogar, agencia de viajes, ropas de bebé, papelería escolar, trajes de comunión. El caminar era pausado y apenas se trenzaban las miradas, salvo en la época que coincidimos frente a la clínica: él atendía a mi mujer y yo meritaba en la oficina por el ascenso. Más tarde empezamos a cruzarnos en los escaparates de artículos de lujo. Entonces coloqué en el despacho una foto familiar y él pasaba el día en el club.
          Hoy se ha quedado en casa, sé que está asomado al balcón y que observa un monstruo que desde el jardín le hace señas.


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Con este microrrelato he participado en la propuesta del mes de junio (con el tema «En el espejo», homenaje a Alicia, de Lewis Carroll) del concurso «Esta noche te cuento».

Pinchad AQUÍ si queréis leer el relato y los comentarios recibidos en el blog de los organizadores.

jueves, 18 de abril de 2013

Historia de Don José



       —¿Recuerdas la historia de José? Sí, aquel judío que fue vendido por sus hermanos, que supo interpretar los sueños del faraón. Que sí, hombre, el de las vacas flacas y las vacas gordas. Le nombraron algo así como Jefe de Gobierno y ordenó que en los siete años de abundancia los campesinos le llevaran la quinta parte de las cosechas. Pues tienes que recordarlo, caray. Luego, al llegar la sequía, en vez de dar el trigo a los egipcios se lo vendió y cuando se acabó el dinero se hizo con el ganado, la tierra y los redujo a esclavos a cambio del grano. ¿No lo recuerdas? ¿A qué catequesis fuiste? Solo se libraron los sacerdotes. ¿¡Cómo no lo vas a recordar, hombre!? Pues eso, que el tipejo, todo un depredador, es elogiado en... Yo creo que me estás tomando el pelo, que sí sabes de quién hablo.
        —Pues tío, creo que sé de quién hablas, pero lo que me despista es eso que dices del faraón y Egipto.


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Esta es mi aportación  a la segunda jornada de la convocatoria  “La primavera de microrrelatos indignados 2013”. Si quieres leer más  indignados, pon tu molotov AQUÍ  

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jueves, 21 de marzo de 2013

La última cena



            Lee la etiqueta del producto Campeón en la sección de droguería. Lo deposita en el carro. Limpia con la bocamanga las «burriagas» de la niña sentada dentro. Deja caer el envoltorio vacío de un donut. Coge dos puñados de arroz de un paquete roto. Se lo guarda en el bolsillo. En la carnicería toma una bandeja. La cajera le dice que es para perros. Ella contesta que es para su cachorro. Paga con el solitario billete de cinco euros varias veces plegado. «¿Mamá, esta noche cenamos?». La madre asiente. «¡Bien, chicha! », grita la cría.

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Esta es mi aportación  a la primera jornada de la convocatoria  “La primavera de microrrelatos indignados 2013”. Si quieres leer más  indignados, pon tu molotov AQUÍ  

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martes, 22 de enero de 2013

La poda




La poda
            Tumbado en la camilla del podólogo.
            —Han sido muchos años subiendo y bajando ladrillos, no es de extrañar que las uñas, como la vida, me hayan lacerado el cuerpo. Claro que ahora ya tengo tiempo para cuidarme. He cumplido los 55 años. Me han echado de la empresa para que pueda «desarrollar la última etapa de mi carrera profesional en nuevas oportunidades de negocios», me dijo el jefe. El psicólogo me ha animado a realizar «todo aquello que deseé y no tuve tiempo para hacer». Me alegro de que hayan retrasado la edad de jubilación, así podré estudiar arquitectura, encontrar trabajo, ganar dinero, construirme una casa con cuatro viviendas, la planta baja para mi mujer y para mí (pensando ya en la vejez), el resto para cada uno de mis hijos. ¿Sabe?, ahora vivimos todos, con los yernos, nueras y nietos en el piso que heredamos de mis suegros...
            —Por favor, ponga los pies sobre la tierra..., perdón, quiero decir en el suelo —dijo el anciano doctor en prácticas.

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Con este relato participé en Desahuciados-Relatos de la Crisis, una iniciativa de Talleres Paréntesis en colaboración con Ediciones Traspiés.


Pon tu indignación AQUÍ si quieres leer el relato y los comentarios recibidos en el blog de los organizadores.