Yamil Cuéllar es un actor y escritor cubano que
reside en California. Tiene un canal de audio en el que narra y dramatiza
libros.
Yo le sigo en su lectura actual de Sinuhé el Egipcio
en “Lecturas de Yamil Cuéllar”, en Ivoox,Soundcloud y Facebook. Al final de
cada lectura suele incluir alguna que otra reseña de libros que recomienda.
Pues al finalizar el capítulo 49
ha tenido el detallazo de incluir la lectura de algunos
de mis microrrelatos. Os recomiendo sus audios.
¡Muchas gracias. Yamil!
Aquí podéis escuchar la lectura de mis microrrelatos:
Con
motivo de la entrega de premios del concurso Esta noche te cuento en San
Vicente de la Barquera, el pasado 11 de marzo, además de la presentación del
libro «microvuelos», el fotógrafo José Fco. Álvarez García nos entregó una
fotografía como ilustración, bajo su mirada, de cada cuento.
Pinchad AQUÍsi queréis comprar un ejemplar del
libro «microvuelos».
Si quieres recorrer la exposición «1 imagen, 200
palabras» de José Fco, AQUÍ tienes el enlace.
La poeta y escritora Jone Miren
Asteinza (Nerim) ha puesto voz a uno de los microrrelatos que me gustaría no
haber tenido que escribir. La escena del arroz es real.
Pinchad AQUÍ para escuchar y
leer el micro «La última cena». Os animo a que naveguéis por su blog Audiolecturas y escuchéis cuentos de grandes autores, y que os perdáis entre sus poemas
y relatos en el blog Cajón secreto.
Caminaba
a la pata coja por la trinchera y, a falta de otra, repartía el correo con la mano
izquierda. A cada saltito se oía una detonación. Para el enemigo era como estar
en la caseta de los patos de la feria. Así perdió la oreja derecha, el ojo
izquierdo y le desportillaron la nariz. La raya del pelo pasó a ser natural. No
obstante era nuestro talismán, durante seis meses no habíamos sufrido ninguna
baja, salvo los trozos de carne que perdía. Acabamos compinchándonos con el
enemigo. Nunca se olió que las cartas que recibíamos nos las enviaban ellos.
* * *
Este microrrelato ha resultado ganador semanal el 17/10/2015 en el programa Wonderland de Ràdio 4 de Radio Nacional de España. Pincha AQUÍsi quieres oírme leyendo el micro en el audio del programa, los comentarios del jurado así como leer los micros finalistas.
***
También resultó con el accésit trimestral el 19/12/2015. Pincha AQUÍ si quieres oírme (minuto 17'30") leyendo el micro y en una breve entrevista. Tambien puedes escuchar a la ganadora Luz Leire.
Justino
se acerca a la higuera apoyado en el bastón y elige un higo maduro. Benicia lo
observa desde la silla donde cose unas enaguas. Él abre el fruto con delicadeza
y una sonrisa le estira las arrugas. Se vuelve hacia su mujer, que rápidamente
baja la vista cansada a la costura. Benicia se pincha un dedo con la aguja, se
lo lleva a la boca y alza la mirada. ¡Cómo me engatusaste, zalamero!, le dice.
Luego alarga la mano para recibir la mitad del higo que Justino le ofrece
abanicando la sonrisa. ¡Anda, pon los higos a secar, zamacuco!
* * *
Este microrrelato ha
resultado ganador semanal el 11/04/2015 en el programa Wonderland de Ràdio 4 de
Radio Nacional de España. Pincha AQUÍsi quieres
leerlo en la página oficial.
Si quieres oírlo leído por mí
y los comentarios recibidos por los profesores de
El
relato «La cadena» que me publicó «Cuentos para el andén» en el Nº 9, ilustrado por La Tía Gertrudis, ahora en audio gracias a Javier Merchante y su equipo de actores de «La taberna del Callao». Pincha en la imagen si lo puedes escuchar, y AQUÍ si quieres leerlo al mismo tiempo
* * *
Por otro lado, «Un cuento al día» me ha publicado este mes dos microrrelatos:
Lo
que más sorprendió a los delegados de las Naciones Unidas —que en está ocasión
tampoco llegaron a tiempo— fue no encontrar ningún arma, ni balas, ni
casquillos. En el campo de batalla, esparcidos entre los cuerpos de los soldados
de ambos bandos, se hallaron fotografías de las mujeres y de los hijos, cartas
a las novias, cantimploras, pañuelos, kipás, tasbihat, latas de sardinas y un fuerte olor a tomate frito. Hasta
tal extremo surgió la incredulidad de los observadores que los muertos, al
sentirse descubiertos, se levantaron y se marcharon abrazados a orar al único
Dios.
* * *
Este microrrelato ha sido
llevado por Pablo Garcinuño a su espacio "Literatura en corto" del
programa Hoy por hoy Ávila Cadena Ser.
Los
Montes de Toledo se ven y se escuchan desde Argentina.
En
la radio cultural «El mundo en voz» de Rosario, Argentina, dirigida por Nerina
Thomas, escritora y poeta perteneciente al grupo de Poetas Andaluces de Ahora
se emitió el pasado 28 de mayo el programa nº 6 de «Letras en Audio» realizado
por Jone Miren Asteinza ( Nerim). En esta ocasión estaba dedicado a los
microrrelatos.
Acompañado
de algunos de los mejores linces del género he leído tres de mis micros que podéis
escuchar a partir del 8'48". No obstante os recomiendo la audición
completa, cuyo contenido podéis ver en la página del blog de Nerim.
Los
micros que leo (bueno, estoy aprendiendo a leer) son:
Reúne 69 microrrelatos de
47 autores leídos por 5 locutores, procedentes de seis
países: Argentina, Chile, Perú, Colombia, México y España.
Podéis escuchar y descargar GRATIS el
mp4 AQUÍ, y hacer un buen regalo a vuestros mayores.
Gracias, Pablo
Yo participo con «El corazón no entiende de mojones» que podéis escuchar a partir del minuto 28'30". Locutor: Álvaro Morgan . Si lo quieres leer, está AQUÍ.
A los sevillanos les gustan los Montes de Toledo, por eso se
han vuelto a subir a La Giralda para contemplarlos. Para oírlos debes pasarte
por La taberna del Callao, donde se degustan los mejores vinos de la Red y
ponen voz (cuando están un poco chispas) a los relatos que se dejan.
Pasad por ALLÍ,
disfrutad de sus catas y de paso dejadle algún comentario como propina, a modo
de IVA Cultural.
Muchas gracias a Javier Merchante y a Mari Carmen de las
Casas por la locución, y a todo el equipo de colaboradores por la ambientación.
Como sé que te ha gustado, te invito a que oigas «Ni un te
quiero» AQUÍ.
Desde Sevilla se oyen los Montes de Toledo, desde lo alto de
La Giralda se ven, pero para oírlos debes pasarte por La taberna del Callao,
que ni por esas se callan, todo lo contrario, sirven buenos vinos —como para
resucitar a los muertos— y no paran de poner voz a los relatos que escribimos.
Pasad por ALLÍ, disfrutad de sus catas y de paso dejadle algún comentario como
propina, que con la crisis están un poco necesitados de ánimos.
Muchas gracias a Javier Merchante por la iniciativa, a Mari
Carmen de las Casas por la locución (da vida a la protagonista) y a todo su
equipo de colaboradores.
Cuando desperté me sorprendió encontrarme al final de una larga fila de personas con el rostro amarillento, como barnizado, que hacían cola delante de una mesa entre nubes. La mayoría vestía sábanas blancas a modo de túnicas, otros llevaban puestos trajes y vestidos de boda, casi todos descosidos por la espalda. Me miré y reconocí mi alcanforado traje de novio. Estaba claro, no había hecho caso al médico: abusé de los chuletones de Ávila y las cervecitas Mahou.
—¿Javier?, bienvenido, escritorcillo —me dijo con sorna un ser con cara angelical cuando me tocó el turno—. ¡Anda que ya te vale!, pasa y sitúate en la zona de los ateos, ¡cabezón! —me ordenó.
Entré en un lugar inmaculadamente blanco, una pradera de nubes en flor, como si todos los cerezos, almendros y jaras hubieran desprendido allí sus pétalos. Otro ángel me entregó unas láminas de arcilla y un cincel, luego me dijo que escribiera un millón de veces la frase «¡Anda, estaba equivocado, Dios sí que existe!», e insistió en que no adjetivara.
Tomé las herramientas de escriba y me aparté al lado derecho de la pradera, cerca del lugar donde pastaban unos camellos. Mira que le había dado vueltas durante años hasta que llegué a la conclusión de que todo esto era una patraña de los curas, que se lo habían inventado para amedrentarnos, para que soportáramos todas las injusticias, para tenernos sumisos ante los poderosos con la promesa de conseguir una parcelita aquí junto a Dios.
Desconozco el tiempo transcurrido hasta que finalicé la tarea. La pila de barro me recordó la montaña de libros que había formado en las librerías mi best seller La maldición de la nariz de La Esfinge de Gizeh. Entregué el manuscrito arcilloso al ángel y aproveché para preguntarle por qué hacían tantos aspavientos los señores con levitas y las señoras con orondos sombreros que se divisaban en la lejanía.
—Ahí les tienes, están troceando camellos —me respondió, y luego señaló un par de narices huérfanas que había entre los pétalos—, quieren hacerlos pasar por el ojo de la aguja.
—O sea, que además de existir Dios, se hizo hombre de palabra —afirmé asombrado.
—Tan cierto como que te debiste conformar con escribir libros de relatos de los Montes de Toledo, pero no, quisiste ser rico y famoso... ¡Anda, ve con ellos: escritor de narices amputadas!
* * *
Narración: Susana Santamarina
Relato con el que he participado en la Convocatoria de Relatos "Con un par de narices", organizado por La Esfera Cultural. Formará parte de la edición de un libro, junto con otros 45 relatos más. Si queréis leer el relato ganador, los finalistas y el resto, pinchad aquí.
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La maldición de la nariz de La Esfinge de Gizeh, best seller que no encontrarás en librerías.