(Fotografía de La Ferrería de Cades)
El
verdadero premio fue poder visitar La Ferrería (video), una industria del siglo XVIII dedicada a extraer piezas
de hierros directamente del mineral de mina mediante su horneado y moldeado a
través de la energía que se obtiene del caudal del río Nansa. Junto a la
Ferrería se ha restaurado también un molino harinero de río de la misma época. Os
animo a una escapada rural a Cantabria y visitar las instalaciones funcionando.
Con
este relato quedé finalista:
Sindu, el ferrón
Todos le daban por chiflado. Fabricaba las
mejores herraduras de la comarca, pero las historias que contaba solo nos las
creíamos los chavales que íbamos a la ferrería a escucharlas. Con los latidos
del mazo y el respirar del fuelle de fondo, fraguaba las herramientas mazando
con fuerza el rojo candente del hierro llevado por el fuego. Cuando templaba en
agua, entre chisporroteos y vapores, hablaba de navegantes o de Aquiles, el de
los pies ligeros. Al salir de la fragua, nos imaginábamos mirmidones que
corríamos a tomar el pueblo armados con sartenes, escoplos y clavos.
Cuando marchamos a la capital, Sindu tuvo
que cerrar. Ahora es un museo, mas en mi cabeza aún resuenan aquellos golpes,
leyendas y correrías.
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