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jueves, 20 de abril de 2017

Ana ≠ anA

(Tomada de Internet)

         A los veinticinco años tuve una hermana gemela. Todo empezó una mañana en el cuarto de baño, delante del espejo. Se negó a pintarse los ojos y vestirse con la bata azul. Se puso terca. Yo me marché al trabajo en la fábrica de conservas y ella se quedó diciéndome: «No quiero envejecer igual que todos». Desde entonces ha llevado su propia existencia. Dado que somos gemelas, no hemos necesitado hablarnos para saber cómo nos iba la vida. Supe que viajaba mucho y que de vez en cuando pasaba por casa, pues me encontraba cucharillas de ciudades de diversos países y alguna postal sin escribir. También la biblioteca se fue llenando con algún que otro libro de viajes.
         Ahora, con sesenta y cinco años nos hemos vuelto a espejear en el envejecido cristal. «No has cambiado nada», me dice. «Pues yo a ti no te reconozco».

miércoles, 9 de marzo de 2016

Los Montes de Toledo se ven y se leen desde Perú

La revista Plesiosaurio, editada por Abismo Editores, dedicada a la ficción breve peruana desde hace nueve años, me ha concedido el honor de publicar dos microrrelatos en su Nº 8 de marzo de 2016.

Muchas gracias a Rony Vásquez  y al resto de miembros del Comité Editorial por invitarme.

En este blog Plesiosaurio os podéis descargar la revista en su versión digital (así como todas las publicadas hasta la fecha).

En la página 19 del Volumen 2 están mis micros Ana≠anA y Hematófago.

Y en la página 38 hay dos micros de Pedro Sánchez Megreira, uno de ellos me lo dedicó en su libro Verde como el Hielo.

Los micros, aquí en los Montes:  Ana≠anA y Hematófago.


miércoles, 19 de junio de 2013

Vórtice

Escultura de Bruno Catalano

            No veo mi reflejo en el cristal de la oficina de subsidios pero sé dónde se ha quedado. Todas las mañanas, cuando iba al trabajo, me cruzaba con él en un escaparate. Mientras yo escribía informes, él permanecía en casa encargándose de los asuntos familiares. Por la tarde, al finalizar la jornada, nos volvíamos a cruzar y si yo limpiaba el comedor, él estudiaba en la empresa cómo desarrollar el nuevo producto.
            La primera vez que nos ocurrió fue en la vidriera de la inmobiliaria; meses después, frente a la tienda de trajes de novios y así en sucesivos comercios: muebles del hogar, agencia de viajes, ropas de bebé, papelería escolar, trajes de comunión. El caminar era pausado y apenas se trenzaban las miradas, salvo en la época que coincidimos frente a la clínica: él atendía a mi mujer y yo meritaba en la oficina por el ascenso. Más tarde empezamos a cruzarnos en los escaparates de artículos de lujo. Entonces coloqué en el despacho una foto familiar y él pasaba el día en el club.
          Hoy se ha quedado en casa, sé que está asomado al balcón y que observa un monstruo que desde el jardín le hace señas.


* * *

Con este microrrelato he participado en la propuesta del mes de junio (con el tema «En el espejo», homenaje a Alicia, de Lewis Carroll) del concurso «Esta noche te cuento».

Pinchad AQUÍ si queréis leer el relato y los comentarios recibidos en el blog de los organizadores.

miércoles, 10 de abril de 2013

Ana ≠ anA




            A los veinticinco años tuve una hermana gemela. Todo empezó una mañana en el cuarto de baño, delante del espejo. Se negó a pintarse los ojos y vestirse con la bata azul. Se puso terca. Yo me marché al trabajo en la fábrica de conservas y ella se quedó diciéndome: «No quiero envejecer igual que todos». Desde entonces ha llevado su propia existencia. Dado que somos gemelas, no hemos necesitado hablarnos para saber cómo nos iba la vida. Supe que viajaba mucho y que de vez en cuando pasaba por casa, pues me encontraba cucharillas de ciudades de diversos países y alguna postal sin escribir. También la biblioteca se fue llenando de libros de viajes.
            Ahora, con sesenta y cinco años nos hemos vuelto a espejear en el envejecido cristal. «No has cambiado nada», me dice. «Pues yo a ti no te reconozco».

* * *

Este microrrelato ha sido incluido en la antología Destellos en el cristal que ha realizado la revista Internacional Microcuentista.
Podéis leer e incluso descargar el pdf pinchando AQUÍ, y si quieres en formato epub AQUÍ.