(El escritor, Albert Anker)
He decidido no ser escritor, no plasmar en papel ninguna
historia más ni dar mis novelas a la estampa. La culpa la tiene esa
recomendación de la necesidad de leer mucho para escribir bien. He descubierto
que iba a crear narraciones que ya están publicadas, por ello, es mejor dejarlo,
pues, imagínate que después de estar unos años trabajando en una obra te
presentas a una editorial y te dicen usted es un cachondo, ¿y eso?, esto que me
trae es la novela Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós, ¡qué
corte! Y es que ya me ha ocurrido varias veces, leer un libro y decir esto es
lo que iba a escribir yo, por ejemplo, ese que empieza «Muchos años después,
frente al pelotón de fusilamiento...», pues resulta que ya lo tiene publicado Gabriel
García Márquez; o aquel que comencé con «En un lugar de los Montes de Toledo,
de cuyo nombre no quiero acordarme...» y me dijo mi editor que le sonaba que
eso ya existía. Luego, es mejor que me dedique a leer los buenos libros que ya
he escrito y han firmado otros que creer que eres un autor que tiene mala
memoria y se repite.
