jueves, 16 de marzo de 2017

Ladrar mediterráneo

(Ilustrado por Paloma Casado)

Tantos días pasó en la playa ladrando hacia África que los payasos del circo, conmovidos, se lo llevaron en sus risas. Todo empezó meses antes con un «¡Que te vayas, perro bobo!», que le gritó quien había sido su amo desde que fuera cachorro. Luego le lanzó una piedra. Pero, al animal le daban lo mismo tanto las pedradas como el palo que acababa de tomar. Lo siguió durante toda la jornada, el joven hizo un gesto de desesperación y desistió de ahuyentarle. Cruzaron sabanas, pantanos y desiertos, durmieron bajo el cielo estrellado, compartieron la comida y llegaron a un bosque junto al Mediterráneo. Una noche, seis meses después, lo ató a un árbol, «Te lo dije, debiste quedarte en la aldea». Cuando a la mañana otros jóvenes lo desataron, corrió hasta la orilla y comenzó a ladrar hacia el mar. Los días pasaron y su amo no volvió, mas él no dejó de lanzar lamentos a las olas. Vagabundeando llegó al puerto, encontró un hueco en la valla. Acurrucado entre las patas de un caballo de cartón piedra cruzó el estrecho de Gibraltar. Cuando los feriantes acamparon, el perro corrió a la playa y prosiguió aullando al mar.

sábado, 4 de marzo de 2017

Que no te engañen

(Foto del álbum de familia Comas, 1922)


Esta fotografía está hecha en 1922, la tercera de la izquierda era mi abuela, que da la mano a la tía Felisa, que llegaste a conocer. Catorce años después todas estaban casadas, salvo estas, Alicia y Carmen, que seguían dadas de la mano cuando las fusilaron, en ese mismo muro. Aún no nos dejan que las exhumemos.

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Con este microrrelato participé en los viernes creativos de Ana Vidal.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Clamor africano

(Imagen tomada de la Red)

         África no puede repartir más pobreza y exige a Europa que aumente los medios para frenar a los emigrantes millonarios que buscan una vida peor.
Aunque la policía española realiza redadas en las lujosas urbanizaciones de Marbella, no puede evitar que permanezcan a la espera de poder cruzar en sus yates. Con dudosa legalidad, se han instalado en la frontera alambradas disuasorias con billetes afilados. En Marruecos los detienen, si consiguen identificarlos, fletan cayucos para devolverles, si no, los dejan en libertad.
Una vez libres, tratan de llegar a los países más pobres de África en los cuales existe una corriente de opinión en contra liderada por los partidos políticos que han luchado para depauperar el país. Un logro que ha costado muchos años para que ahora lleguen los europeos a disputarles la miseria. A favor están los movimientos humanitarios, aducen que ocupan los puestos de responsabilidad que nadie quiere y que lo deseable es invertir en Europa con sistemas de explotación similares a los africanos que les permita ser pobres por sí solos. Mientras tanto, va a ser muy difícil frenar a estas personas que lo tienen todo, menos el hambre.

jueves, 5 de enero de 2017

Fe


(Imagen tomada de Internet)

         —¿Quién se ha comido al niño Jesús! —preguntó la madre con cara desencajada.
         Su voz retumbó en las paredes de chapa. El silencio se mostró herrumbroso. El padre miró al hijo que le devolvió una mirada hambrienta. La pequeña agachó la cabeza al percibir que los tres volvían el rostro hacia ella, quiso ocultar sus ojos delatores bajo la mesa de formica pero no llegó a tiempo. Una rata se rascó los bigotes en el rincón.
         —¡Oh, Dios! —gritó la madre y se santiguó—. ¡Ahora nos privará de todo!
        El hijo imaginó la habitación sin las dos camas, sin la mesa y las cuatro sillas, sin la cocinilla en el rincón ni el belén sobre la vieja maleta. Vio barro.
        —Doña Margarita ha dicho que mañana es Navidad y que nacería otra vez el Niño Dios —dijo la niña con voz lluviosa—. Por eso pensé que... —y arrancó a llorar.
           —¡A la cama sin cenar! —dictaminó la madre.
           El niño tosió para espantar el frío.
           El padre cogió los tres camellos, dio uno a la madre, otro al hijo y se quedó con el de Baltasar, que le faltaba la cabeza. Todos salivaron y chuparon las figuritas de mazapán del año pasado.
          —La mula y el buey son para comer mañana, así que ya lo sabéis —advirtió la madre—. Y para Nochevieja Dios proveerá.

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Relato con el que participo en el concurso de #cuentosdeNavidad de ZENDALIBROS.COM 




domingo, 11 de diciembre de 2016

El túnel, ganador semanal en Wonderland

(Tomada de Internet)

            En una cárcel norteamericana, como tortura psicológica, el alcaide ha clausurado la biblioteca y todos los lunes entrega a cada recluso una hoja de una novela rosa, salteadas y sin la numeración. Durante las horas de paseo, en los comedores e incluso mediante susurros nocturnos entre celdas, los presos dialogan, se cruzan información, indagan el tiempo cronológico, la aparición de los personajes, los escenarios comunes y secuencian los conflictos. En los recuentos se colocan en el orden de la trama que van desentrañando.
            Lo que desconoce el alcaide es que todos los finales que construyen les llevan a la libertad.

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Este microrrelato ha resultado ganador semanal el 10/12/2016 de concurso del programa Wonderland de Ràdio 4 de Radio Nacional de España.
Pincha AQUÍ si quieres oírme leyendo el micro y escuchar los comentarios del jurado.
Si quieres leer los finalistas AQUÍ.

Al final resultó ser también el relato ganador del primer trimestre de la 7º temporada (24/12/2016).
Pincha AQUÍ si quieres escuchar el relato y la entrevista que me hacen, así como leer los relatos premiados con accésits.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Un cocido de muerte

(La abuela, Albert Anker)


La mañana que vino en busca de la anciana campesina la encontró en la cocina poniendo un puchero con los garbanzos. Te esperaba desde hace días —le comentó— pero ahora debes sentarte hasta que avíe a los animales, me hallas en mal momento, Lucero está para parir. Le puso un pedazo de queso, una hogaza y una jarra con miel y se fue al aprisco. Tras echar el forraje a las cabras —doble medida por si tardaban en descubrirla— asistió a la parturienta —esto le llevó bastante tiempo, pero ¿cómo iba a dejar sola a la criatura?—, colmó las latas de sardinas con comida para los perros y desgranó una mazorca para las gallinas. Al entrar en la cocina secándose las manos en el mandil la encontró adormilada, con la cabeza apoyada en el mango de la dalla. Ya estoy preparada —anunció—, ¿nos vamos ya o disponemos de tiempo para comernos el cocido? La vieja hilandera miró la olla y respondió que no corría prisa. ¡Ah! —dijo la anciana—, entonces voy a dar una vuelta a los quesos, y se fue hacia la quesera. Cuando regresó, la parca no estaba y se había llevado el puchero.

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Este microrrelato ha sido seleccionado en el concurso Esta noche te cuento para ser incluido en el libro anual. El tema de la convocatoria era la mujer rural.
AQUÍ podéis leer el relato en la página de los organizadores, y en este ENLACE la relación de seleccionados y mencionados.

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La periodista, escritora y locutora Mar González (Puck) ha puesto voz a los relatos seleccionados. A partir de 6'20 se escucha el mío. Pinchad AQUÍ


sábado, 1 de octubre de 2016

Los Montes de Toledo se ven y se oyen desde La Palma


Juego del escondite leído por Ana Vidal en su sección En pocas palabras, del programa Soles en el Ocaso, de Onda Cero La Palma, presentado por Miguel Ángel Pérez Calero.


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¡MUCHAS GRACIAS!