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sábado, 24 de junio de 2017

Migraciones

(Ilustración de Cyril Rolando) 

            Mientras las almas se izan a los paraísos caobas y los cuerpos se incorporan a la cadena alimentaria del Mediterráneo, los tiempos no vividos se sumergen hasta el fondo marino y forman corales de sueños que seguirán creciendo hasta hacerse arrecifes que permitan —a los hijos de los hijos que no tuvieron— caminar por la superficie como ya hicieran sus ancestros y asentar en Europa, esta vez sí, al Homo sapiens.

                                                                * * *
Con este microrrelato participé en los Viernes creativos organizados por Ana Vidal en el blog El Bic naranja que consiste en escribir una historia inspirado en la ilustración.

jueves, 16 de marzo de 2017

Ladrar mediterráneo

(Ilustrado por Paloma Casado)

Tantos días pasó en la playa ladrando hacia África que los payasos del circo, conmovidos, se lo llevaron en sus risas. Todo empezó meses antes con un «¡Que te vayas, perro bobo!», que le gritó quien había sido su amo desde que fuera cachorro. Luego le lanzó una piedra. Pero, al animal le daban lo mismo tanto las pedradas como el palo que acababa de tomar. Lo siguió durante toda la jornada, el joven hizo un gesto de desesperación y desistió de ahuyentarle. Cruzaron sabanas, pantanos y desiertos, durmieron bajo el cielo estrellado, compartieron la comida y llegaron a un bosque junto al Mediterráneo. Una noche, seis meses después, lo ató a un árbol, «Te lo dije, debiste quedarte en la aldea». Cuando a la mañana otros jóvenes lo desataron, corrió hasta la orilla y comenzó a ladrar hacia el mar. Los días pasaron y su amo no volvió, mas él no dejó de lanzar lamentos a las olas. Vagabundeando llegó al puerto, encontró un hueco en la valla. Acurrucado entre las patas de un caballo de cartón piedra cruzó el estrecho de Gibraltar. Cuando los feriantes acamparon, el perro corrió a la playa y prosiguió aullando al mar.