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domingo, 7 de mayo de 2017

PMI'2016 (Refugiados), el libro


Ya está a la venta el libro digital recopilatorio de los relatos recibidos en la edición de 2016 de la Primavera de Microrrelatos Indignados.

El coste del libro es de 1.25€ + IVA. Todos los beneficios (1€ por libro) serán destinados a la ONG Open Arms que se dedica a rescatar a refugiados del Mediterráneo.


Para adquirir el libro entra en este enlace.

Yo participé con Epílogo de la Odiosea.

lunes, 20 de junio de 2016

Epílogo de la Odiosea


            A la isla de Lesbos ha llegado un pecio remado por una docena de esqueletos. El que ejerce de capitán, un tal Euríloco, ha narrado que huían de la aniquilación de Troya y que tras el hundimiento de la nave —consecuencia del huracán que Céfiro había enviado sobre ellos, azuzado por Zeus en castigo por haberse comido las vacas de Helios— paletearon por el fondo del mar todo lo deprisa que sus huesos —ya desprovistos de carne— los permitieron. Cuenta que habrían llegado aún más tarde si no hubiera sido por los centenares de ahogados que han recogido en los últimos meses. «Si bien han caído cuerpos de mujeres y niños, han sido los de los hombres los que con sus músculos nos han ayudado a remar más veloz». Cuando las autoridades han preguntado por ellos, Euríloco ha respondido que no han querido desembarcar, que se han limitado a enterrar a sus hijos en la playa y han regresado al lecho marino. «Nos han advertido que en estas tierras llamadas ahora Europa habitan unos hombres que se hacen los ciegos y son más inhumanos aún que los monstruos que hemos conocido —esto es un sin parar para nosotros—; también nos han contado que ya solo existe un dios, pero que no se ocupa de ellos. Esto, claro, no nos lo hemos creído».
            Euríloco ha preguntado si sabemos algo de un tal Odiseo que logró salvarse agarrado al mástil del barco a pesar de que también comió vacas.



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You see bones, by Kimded

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Con este microrrelato participo en la Primavera de Microrrelatos Indignados de 2016, que con el tema de «Refugiados» ha organizado Miguel Torija Marti. En su blog La colina naranja encontraréis todos los autores y microrrelatos participantes.

lunes, 19 de enero de 2015

7/ Benicia, Justino y el pensamiento único



    Justino guarda dentro de la alacena tres libros que dejó olvidados la maestrita que se hospedó en su casa, allá por los sesenta, antes de emigrar él a la capital a mover ladrillos: Don Quijote de La Mancha, La Sagrada Biblia y Ulises de Joyce. En alguno de los ratos que «ociosea», que son frecuentes desde la jubilación y su regreso al pueblo, se da a la lectura. Con el dedo cementado recorre los lomos, de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, leyendo los títulos, para terminar habitualmente asiendo El Quijote. Piensa que de los tres es el único que muestra con claridad cómo de loco acaba el que lee siempre de lo mismo.
    Uno de esos días de agosto en los que leía bajo la parra le dijo a su no menos anciana mujer:
    —Mira lo que pone aquí: «La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura».
    —¿Y eso quién lo dice? —preguntó Benicia que, sentada en la silla de esparto y con las manos ajadas de fregar suelos, desgranaba guisantes para la cena.
    —Pues no me queda muy claro si fue un tal Feliciano de Silva, el propio Don Quijote o el autor Don Miguel de Cervantes —respondió Justino sin dejar de ojear lo leído.
   —¡Hombres! Siempre pensando en lo mismo —sentenció Benicia y se llevó un grano esmeralda a la boca.



lunes, 16 de septiembre de 2013

Tamanend

Estatua a Tamanend, Jefe de los Indios Delaware, en Filadelfia 

            Después de dos siglos desde que se dio por perdido el mercante «Willian Penn», el mascarón de proa que representaba al indio Tamanend fue hallado en una playa de Filadelfia. Con métodos avanzados, un grupo de científicos hemos estado restaurando la figura. La talla ha recuperado su esplendor original y el habla. En el lenguaje de los indios «Delaware» nos ha narrado cómo se fueron a pique.
            «Nos aproximábamos a las costas de Noruega cuando vimos acercarse una polvareda de agua que me recordó las estampidas de los búfalos, me sentía cabalgando a lomos de mi caballo sobre la pradera, la espuma de las olas en mi rostro eran como crines al viento. Mas de pronto, el mar se encabritó, se formó un huracán y caímos en un inmenso remolino, un acantilado de agua girando a mucha velocidad por cuyo vórtice se veía el lecho marino».
            Cuenta que murieron todos los marineros y que solo él se salvó al desprenderse del casco. Dice que durante estos años se mantuvo a flote por su cuerpo de roble y que ha surcado los mares arrastrado por las corrientes hasta regresar a su tierra.
            Los científicos no le hemos creído.

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Con esta micro-leyenda he participado en la propuesta del mes de septiembre (con el tema «Volver», homenaje a La Odisea, de Homero) del concurso «Esta noche te cuento».

Pinchad AQUÍ si queréis leer los comentarios recibidos en el blog de los organizadores.