A mi hijo David
Las
figuras del ajedrez, en perfecta ordenación, son ejércitos dispuestos a matarse
por defender a su rey. Cuánto más me gustan amontonadas en la caja, las fichas
mezcladas, ya sean blancas o negras, al margen del rango y sexo, tumbadas unas
sobre otras, en una hermosa orgía bicolor. Ojalá así fueran las guerras de
verdad: una reina bajo un peón, el rey besando al alfil, dos torres de la mano
sin que nadie las mire mal, y un final en tablas, sin vencedores ni vencidos.
***
Con este microrrelato he participado en la propuesta del mes de septiembre (...tras la batalla) del concurso «Esta noche te cuento». Pinchad AQUÍ si queréis leer el relato y los comentarios recibidos en el blog de los organizadores.
Totalmente de acuerdo Ximens en que se llegue a la solución ajedrecística.
ResponderEliminarÉsto significaría haber llegado a un punto de civilización tan elevado en el cual los gobiernos aceptaran dirimir sus diferencias con tanta clase.
Por ahora tenemos encima a los negociantes de sangre de la fabricación armamentista quienes claramente son socios de maffias de la banca y del poder.
Y mientras los politicos no supriman ésto, (si se dieran cuenta que entonces ellos serían los poderosos y no sirvientes de éstas lacras).De ahí es que casi quedamos a la esperanza poco probable de una solución extraterrestre, o la de un Dios desconocido que aparezca pateando culos y anotando nombres para deleite de la humanidad pacífica.
Maestría hay en este micro, a raudales, ojalá fuesen así las guerras.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho.
Las batallas solo para el ajedrez. Contado con holgura y elegancia.
ResponderEliminarUn abrazo, querido Ximens!
Me quito el sombrero, maestro, tú si que sabes guerrear.
ResponderEliminarAbrazos.
Buena metáfora de lo que debieran ser las guerras: "ni pa tí, ni pa mí, esto no mereció la pena".
ResponderEliminarLamentablemente nuestra sociedad avanza con firmes propósitos de seguir invirtiendo en ejércitos bien dispuestos que respeten la voz de mando aunque esa voz esté equivocada.
Me ha gustado ¡maestro! que ya sabes que me encantan estos juegos malabares entre ficción y realidad. Un besazo para tí, para tí solo. :)
Ajedrez empieza por A y termina por Z . Dentro del "noble juego" cabe todo por tanto, pero siempre ha destacado la violencia y el canibalismo. Ahora tú nos descubres también el amor y la lujuria.
ResponderEliminarEstupendo micro.
Desde luego, maestro, con tu excelsa metáfora me has abierto los ojos a un mundo de color (aunque sea blanco y negro). A partir de este mismo momento, no podré mirar igual las sinuosas curvas de la reina, la robustez fálica de las torres o el grácil ajetreo de los caballos. Incluso ese alfil, al que antes miraba con poco afecto, por lo afilado de lo que representa, se muestra ante mí como un atrevido ser hemafrodita, al que le da lo mismo la carne que el pescado... en fin... a partir de ahora, volveré a jugar más al ajedrez.
ResponderEliminar¡¡¡XIMENS AL PODER!!!
Aplaudo tu genial micro!.
ResponderEliminarEn mi humilde opinión te has superado a tí mismo.
Te dejo mi reconocimiento por tu buen hacer y un abrazo de admiradora.
Ximens es sencillamente genial, impactante, concentrado, claro en el mensaje y muy muy original y bien contado.
ResponderEliminarMe encanta.
Abrazos
El revoltijo de las fichas dentro de la caja siempre ha sido un orden caótico y democrático que funciona bien con tus metáforas. Un abrazo aunque sea con tres años de retraso desde que lo publicaste.
ResponderEliminar